¿Cómo me dijiste que te llamas?

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Lo más probable es que si en  una reunión te hubieran presentado a este varón, a los pocos minutos le hubieras  vuelto a preguntar ¿cómo me dijiste que te llamas?. Me llamo Epafras, te  hubiera respondido con una sonrisa en su rostro.

La verdad es que en mis más de  tres décadas de ser Cristiano y de haber tenido la bendición de  visitar unos 30  países del mundo, no he tenido la oportunidad de conocer a otro hermano que se  llame Epafras. Tampoco se me hubiera ocurrido ponerle Epafras a  ninguno de mis dos hijos.

El conocimiento que tenemos  acerca de este “siervo de Cristo” es muy escaso pero vale la pena  conocerlo. Su nombre significa “Amado” y era un nombre muy común en el  mundo helénico o griego. Sabemos que era nativo de Colosas, un discípulo de  Pablo convertido en Efeso. También es probable que haya sido el pionero del  movimiento cristiano en las ciudades de Laodicea y Hierápolis.

Pablo tuvo con Epafras un vínculo de amistad muy especial. Durante el primer encarcelamiento de Pablo  en Roma, Epafras lo visitó, llevándole noticias de la iglesia en Colosas  y del progreso del evangelio en las ciudades que se hallaban en las márgenes del  río Lycus. Es posible que Epafras por arriesgarse a visitar a Pablo e  identificarse demasiado con un prisionero Cristiano, él mismo haya sido puesto  en la cárcel ya que el apóstol Pablo en Filemón 23 se refiere a Epafras como “mi compañero de prisiones por Cristo Jesús.”

Pablo se regocijaba en su  corazón que su hijo espiritual, se había convertido en un verdadero misionero,  en un excelente maestro de la fe Cristiana y en un “fiel ministro de Cristo.”  (Colosenses 1:7).

Pero la razón principal por la  cual Pablo destaca a Epafras, su “consiervo amado“, es por su vida  de oración encarecida, diligente y ferviente, y no por él mismo, sino por las  iglesias a las cuales el Espíritu le había depositado la responsabilidad de  ministrar. Epafras creía en el poder y la persistencia en la oración y  reconocía que no el hombre sino el brazo del Omnipotente puede mantener a los  miembros de la iglesia de Cristo, “firmes,perfectos y completos en todo lo  que Dios quiere” (Colosenses 4:12)

Posiblemente desde ahora ya no  te vas a olvidar del nombre de tu hermano  del cual escribió Pablo:”les  manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús  está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos,  se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios” (Colosenses  4:12).

Gracia y Paz!

Sergio

Amigo de Jesús

 

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