Perfecto Creador y Salvador

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Miguel Angel  Buonarotti es reconocido como el más grande escultor, arquitecto y pintor de la  época del Renacimiento o Cinquecento italiano.

En el verano  del año 1500, los Operai de la iglesia de Santa María de Fiore, le solicitaron a  Miguel Angel terminar con el trabajo de una escultura que Agostino di Duccio  había abandonado en el año 1464 y Antonio Rossellino en 1476. Ambos escultores  se habían desanimado por los desafíos requeridos por la magnitud de la obra que  se les había encomendado, proyecto al cual en la ciudad de Florencia, ya se le  había apodado con el nombre de “El Gigante”.

En el mes de  septiembre del año 1501, Miguel Angel comenzó a darle forma al bloque de mármol  que sus precursores habían abandonado. En abril del año 1504, concluye su obra  monumental de casi 5 metros de altura representando a uno de los héroes de la  historia del Antiguo Testamento; el rey David.

El genio  artístico de Miguel Angel produjo con sus manos obras esculturales como las de  Moisés, La Piedad y pinturas como las que se encuentran en la cúpula de la  Basílica de San Pedro; pero ninguna se compara a la obra maravillosa de las  manos de Dios al habernos creado a su imagen y semejanza. El autor del Salmo  119 escribió:”Con tus manos me creaste, me diste forma” (vs.73  N.V.I.) y David exclamó:”¡Te alabo porque soy una creación admirableTus  obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! (Salmo 139:14 N.V.I.)

Dios se goza  cuando lo reconocemos como nuestro Creador, pero la obra más grande que Dios  desea hacer en nuestras vidas, es la de permitir que Su Hijo Jesús continúe Su  obra de santificación cada día de nuestra vida aquí en la tierra.

Pablo,  dirigiéndose a los santos que se encontraban en Filipos, les escribió:”Estoy  convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá  perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.” (Filipenses 1:6 N.V.I.)

En otras  palabras, Pablo inspirado por el Espíritu Santo, nos ha dado la garantía que  Cristo no va a abandonar la obra que El mismo comenzó en nuestro corazón el día  que lo recibimos como nuestro Señor y Salvador; El mismo nos continuará  perfeccionando a Su imagen y semejanza hasta el día de Su venida.

Augustus M.  Topladay, basado en las palabras de Filipenses 1:6 compuso el poema siguiente:

La obra que Su  bondad comenzó,

Su fuerte brazo  a su fin llevará;

Su promesa es  un Sí y un Amén,

Y jamás El la  traicionará.

Y el mismo  Miguel Angel una vez expresó:”La vida es el regalo que Dios nos hace. La  forma en que vivas tu vida, es el regalo que tú le haces a Dios.”

 

Gracia y Paz

Sergio

Amigo de  Jesús

 

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