Por La Mañana

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Nosotros podemos deducir de  acuerdo a lo que leemos en el Evangelio según Marcos, que uno de los  momentos preferidos que Jesús tenía en el día para abrir su corazón a su  Padre y tener comunión con El, eran las primeras horas del amanecer. “Muy de  madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.”

La primera vez que Dios me dió  el privilegio de visitar Israel, los primeros días del viaje lo pasamos en un  kibbutz a orillas del Mar de Galilea, región en la cual Jesús desarrolló  prácticamente todo su ministerio en compañía de sus discípulos antes de ir a  Jerusalén. Lo primero que hice después de acomodarme en la habitación que se me  había asignado fué informarme a que hora saldría el sol a la mañana siguiente.  Al día siguiente y treinta minutos antes del amanecer allí estaba a orillas del  Lago de Genesaret  esperando la aparición de la lumbrera mayor.

En realidad, no era la salida  del sol lo que me había motivado levantarme más temprano en aquella mañana; lo  que deseaba mi corazón era tener un encuentro con mi Padre Dios en un tiempo del  día y en un lugar que estaba seguro, Su Hijo lo hizo muchas veces.

No puedo expresar con palabras  lo que sentí correr en mi interior, pero aquel amanecer junto a las aguas del  Mar de Galilea, superó a los que tuve frente a las Cataratas del Iguazú o del  Niágara, frente al Cañón del Colorado o del Géiser ¡Oh, Fiel! en el Parque  Yellowstone, en la cima de la ruinas de Machu Pichu o de Teotihuacán, frente a  la Muralla China o del Palacio Taj Mahal. Aquella mañana frente al Mar de  Galilea fué diferente porque la presencia física de Jesús había estado allí dos  mil años atrás.

Si bien es cierto mi  experiencia a orillas del Mar de Galilea la recuerdo como un acontecimiento  resaltante en la historia de mi vida; me reconforta saber que no tengo porque  estar en un lugar “especial” para tener un encuentro personal con Jesús.

La hora del día tampoco es de  importancia, aunque podemos apreciar de que Jesús, otros hombres de la Biblia y  algunas personas destacadas de la historia de este mundo; preferían hacerlo “por  la mañana“.

Woodrow Thomas Wilson,que fué  presidente de los Estados Unidos desde 1913 a 1921 y ganador del Premio Nobel de  la Paz en el año 1919 y que tenía el hábito de leer por lo menos un capítulo de  la Biblia cada día dijo:”Temería avanzar si no creyera que en el fundamento  de todo nuestro sistema de enseñanza y de nuestro pensamiento se encuentra esta  impecable e incomparable Palabra de Dios. El alma que ha sido refrigerada y  alegrada temprano por la mañana por la oración y la comunión con Dios  mediante su Libro, enfrenta el servicio, las pruebas y las tentaciones del día  con un poder distinto del que lo hace sin preparación espiritual“.

Y el rey David, ya antes había  escrito en el Salmo 5:”Por la mañana, Señor, escuchas mi  clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu  respuesta“. (vs. 3)

Gracia y Paz

Sergio

Amigo de Jesús

 

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