¿Qué a Ti? ¡Sígueme Tú!

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Las palabras  que aparecen como el título de este artículo son parte de la respuesta que Jesús  le dio a Pedro cuando le preguntó qué iba a acontecer con la vida de Juan, el  discípulo a quien Jesús quería mucho. La versión Dios Habla Hoy nos da la  respuesta completa de Jesús a Pedro de la manera siguiente:”Jesús le  contestó: Si quiero que él (Juan) permanezca hasta que yo vuelva, ¿qué te  importa a ti? Tú sígueme“. (Juan 21:22)

Jesús no fue la  primera vez que puso a Pedro “en su lugar”. Tampoco podemos llegar a pensar que  Jesús “mandó (a su discípulo) por un tubo” como decimos en algunos de nuestros  países. La respuesta de nuestro Señor, tenía el propósito de enseñarle a Pedro  la lección de que no debía preocuparse acerca de lo que iba a acontecerle a Juan  al final de su vida, ni tampoco debía entrometerse en asuntos que no le  concernían a él sino a la persona de Su Padre.

William  MacDonald, comentando este incidente escribió una gran verdad:”Muchos  fracasos en el servicio cristiano tienen lugar porque los discípulos se ocupan  más en lo que sucede con otros que con el Señor mismo“.

Si bien es  cierto nosotros debemos como Cristianos tener una preocupación sincera y genuina  por nuestros hermanos y hermanas que forman parte del cuerpo de Cristo en  nuestras iglesias; asimismo debemos aprender que una preocupación saludable  “permite” a Dios (aunque El no necesita de nuestra autorización) ser Soberano de  sus vidas, diciéndolo en palabras más sencillas: nosotros debemos dejar a Dios  que es nuestro Creador personal hacer Su voluntad en la vida particular de cada  uno de Sus hijos.

La respuesta de  Jesús a Pedro no solamente llevaba consigo una reprensión sino la advertencia  para que su discípulo no se distrajera de mantener una relación personal con El  pensando o especulando en cuanto al futuro de Juan y que debía bastarle  preocuparse de agradar a Dios y cumplir Su voluntad en su propia vida.

Pablo, en su  carta a los Filipenses hizo esta exhortación:”ocupaos en vuestra  salvación con temor y temblor” (2:12)

Si hay algo en  nuestras vidas aquí en la tierra a lo que vamos a “echarle ganas” y le vamos a  dedicar mucha oración, tiempo y energía es a ocuparnos de nuestra salvación con  temor y temblor; porque si empezamos a preocuparnos del futuro de todas las  personas entonces corremos el riesgo de distraernos en nuestra carrera personal  y podemos recibir la amonestación de Jesús:”¿Qué te importa a ti? ¡Tú, sígueme!

 Gracia y Paz

Sergio

Amigo de Jesús

 

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