El Problema del Islam es el Islam

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El Problema del Islam es el Islam
Pablo Santomauro

¿Ha escuchado la frase “El Islam ha sido tomado de rehén por los terroristas”? La idea implícita en la frase es que los terroristas no son verdaderos representantes del islam y que éstos usan el islam para sus propios fines. Por inferencia, también, se deduce que el islam no es una religión que provoca o fomenta la violencia. “El islam es una religión de paz”, hemos escuchado de varios personajes prominentes del gobierno, así como de la prensa en general.

Volviendo a la frase inicial, en inglés se escucha, “The religion of Islam has been hijacked by the terrorists.” Así lo  dijo Bill O’Reilly, de la cadena informativa más vista de  los EEUU, Fox News, en una entrevista con Franklin Graham, hijo de Billy Graham (The O’Reilly Factor, Junio 23, 2005).

Si bien O’Reilly es un hombre de buenos valores morales al que admiramos en muchos aspectos, cuando se trata de religión o temas espirituales, desde nuestra perspectiva cristiano-evangélica debemos entender las opiniones de O’Reilly como viniendo del hombre natural sin el beneficio de la presencia del Espíritu Santo en su vida. Sobre el final de la entrevista, Franklin Graham, perfectamente en conocimiento de esto, mostró el amor de Dios al invitar a O’Reilly a las cruzadas evangelísticas a llevarse a cabo ese fin de semana en New York. “Come, come one night”, expresó Graham (Ven, ven una noche), a lo que O’Reilly diplomáticamente contestó, “Thank you.”

Mi punto es que si un periodista responsable y honesto como Bill O’Reilly repite convencido el concepto de que el islam ha sido secuestrado por los extremistas,  significa que la nación está en serios problemas — corre el riesgo de ser destruida al no reconocer al enemigo. El enemigo es la religión del islam. El islam es la raiz y el terrorismo es el fruto.

La ingenuidad de O’Reilly  respecto al tema quedó más en evidencia cuando Franklin Graham afirmó que el Dios de los musulmanes no es el Dios de los cristianos, a lo que O’ Reilly acotó: “Todos sabemos que el Dios bíblico no es un Dios de venganza. Pero yo creo que Alá tampoco es un dios de venganza. Parecería que los terroristas han tomado pasajes del Corán y los han distorsionado para justificar su proceder” (declaración basada en la memoria de este escritor, por falta de transcripción de la entrevista).

Por supuesto que Bill O’Reilly no citó ninguno de esos pasajes, pero quizá los siguientes sirvan para ubicar a nuestros lectores:

“Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene …”  (C. 2:216).

“¡Combate, pues, por Alá!  Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar.”  (C. 4:84)

“Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar (hasta que ya no haya más tentación contra la fe) y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen.”  (C. 8:39)

“¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil!  ¡Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas!” (C. 9:41).

“¡Profeta!  ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena …”  (C. 9:73).

“¡Creyentes! !Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros!”  (C. 9:123).

Es propio hacer una pausa aquí para señalar que la palabra “infieles” comprende a todos aquellos que no se adhieren al islam o reconocen a Mahoma como profeta de Alá.

Continuamos:

“Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que humillados, paguen el tributo directamente!”  (C. 9:29).

El pasaje aquí constituye la apertura de una sección del Corán titulada “Contra los judíos y los cristianos.” La sección va desde la aleya 29  hasta la 35. Al pie de la página del Corán publicado por Tahrike Tarsile, Inc., Elmhurst, New York, se comenta el pasaje diciendo: Esta aleya constituye la base de la imposición del tributo a las poblaciones no musulmanas. — Los judíos y los cristianos.  — El tributo por haber sido dejados con vida.  O.i.: ‘¡Combatidles … Hasta que, humillados y sumisos, paguen el tributo!’.

Un dato digno de destacar es que en los primeros cinco capítulos (suras) del Corán pude contar  8 secciones tituladas Contra los Judíos, 3 secciones tituladas Contra los Judíos y Cristianos, una Contra los Infieles, una Contra los Apóstatas y una Contra los Traidores. Los comentarios salen sobrando.

Otros pasajes:
“… Se os llamará contra un pueblo dotado de gran valor, contra el que tendréis que combatir a menos que se rinda …”  (C. 48:16). De acuerdo con los eruditos y las notas al pie de la página, este pueblo al que se hace referencia pueden ser los bizantinos o los persas. Aclaro para el lector que los bizantinos es una referencia a los territorios que quedaban del imperio romano.

“Quienes creen, combaten por Alá. Quienes no creen combaten por los taguts (diablos). Combatid, pues, contra los amigos del Demonio.”  (C. 4:76)

“Amedrentar” y “aterrorizar” eran palabras frecuentes en boca de Mahoma. En el Corán, Alá ordena a los musulmanes a que aterrorizen a los no-musulmanes en Su nombre. Notemos las palabras subrayadas:

“Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podéis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce!”  (C. 8:60).

“Combatid contra ellos! Alá le castigará con vuestras manos y les llenará de vergüenza…”  (C.  9:14).

“Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles el cuello, pegadles en todos los dedos! … No sois vosotros quienes les mataban, era Alá” (C.  8:12,17).

Por razones de espacio, dejamos de citar más pasajes del Corán. Suficiente es decir que existen muchos más pasajes donde impera el mismo tenor. Existe además, una serie de pasajes donde:

a. El mandamiento de combatir es apoyado por una serie de recompensas – C. 2:245-246; 4:97; 9:20; 2:215.
b. Aquellos que mueren en combate son declarados mártires – C. 3:194; 2:149; 3:163; 47:5.
c. Alá declara su disgusto con aquellos que no cumplen con la tarea de combatir – C. 4:77; 9:81.

La lista de pasajes no es exhaustiva, existen muchos más. Claramente, el Corán establece que la tarea ineludible de todo musulmán es combatir por la causa de Alá. Solamente el ciego, el minusválido y el enfermo son exonerados (C. 48:17). Cualquiera que desobedece estos mandamientos o trata de negociar con el enemigo es considerado un “hipócrita” y debe ser tratado como un “infiel.” Los que participan en la guerra, por el contrario, son beneficiados con recompensas en el más allá y con parte del botín en este mundo.

Con la excepción de unos pocos versos relacionados con incidentes específicos como las batallas de Badr y Uhud, todos los textos referentes a la jihad tienen un significado general. No están enmarcados en un contexto de tiempo, cultural, geográfico o circunstancial, sino que expresan una misión ineludible que todo musulmán está obligado a llevar a cabo hasta que Alá reine como supremo dios del mundo.

Así llegamos a dos conclusiones ineludibles:

1) Los terroristas de hoy son los verdaderos musulmanes.

2) El problema del islam es el islam. ¿No le parece?

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