Los Mormones y sus Métodos para conocer la Verdad

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Los Mormones y sus Métodos para conocer la Verdad
Pablo Santomauro

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días sostiene que: 1. José Smith fue un verdadero profeta de Dios, 2. El Libro de Mormón fue inspirado directamente por Dios, y 3. Ellos son “la única Iglesia verdadera y viviente sobre la faz de la tierra” (D.&C. 1:30).

Estos son serios reclamos que deben ser validados con pruebas sólidas si realmente se pretende conservar una reputación a salvo del ridículo. ¿Es éste el caso de los mormones? Veamos los métodos que siguen para mostrar que sus afirmaciones son verdad.

1. Método del razonamiento circular

Ante la pregunta de cómo saben que José Smith fue un profeta de Dios, los mormones le dirán: “José Smith era un profeta de Dios porque Dios habló con él.” Si usted les pregunta cómo saben que Dios habló con José Smith, la respuesta será: “Dios habló con José Smith porque él era un profeta de Dios.”

De la misma forma que un perro da vueltas en círculo tratando de morderse la cola, o alguien que rema con un solo remo, el argumento circular de los mormones tampoco llega a ningún lado.

A esta falacia también se le conoce como la falacia del Círculo Vicioso. Esta ocurre cuando una proposición es empleada para apoyar una conclusión, y después la conclusión es empleada para apoyar la proposición.

2. Método místico – emocional

Ante la pregunta de si el Libro de Mormón ha sido verdaderamente inspirado por Dios, los mormones responden que lo saben porque lo sienten interiormente por medio de una sensación que ellos llaman “el ardor en el pecho” (D.& C. 9:8).

Ellos dicen que usted puede tener la misma experiencia si ora a Dios y le pregunta acerca del Libro de Mormón. Por lo general, los mormones le van a decir algo dentro de estos parámetros: “Yo sé que el Libro de Mormón es la Palabra de Dios porque me puse de rodillas y le pedí a Dios que me diera un testimonio de ardor en el pecho de si estas cosas eran así.  Ahora le doy mi testimonio de ardor en el pecho de que el Libro de Mormón es la Palabra de Dios.”

A veces utilizan el mismo recitado pero usando, “Yo sé que José Smith es un profeta de Dios porque …” — El problema con tanta ingenuidad es que los adeptos de cualquier secta o religión también dicen que su corazón le asegura que su religión o teología es la verdadera. Los sentimientos no prueban nada. La mejor forma de mostrarle al mormón que los sentimientos o el subjetivismo no son evidencia de nada, es decirles: “Yo le doy testimonio de ardor en el pecho de que José  Smith era un falso profeta y el Libro de Mormón es un fraude.”

La emoción humana, el corazón humano, no puede ser la medida de la verdad porque es limitado e imperfecto, ya que el hombre es limitado e imperfecto. No sólo el corazón es limitado e imperfecto, es también pecaminoso de acuerdo con la Biblia (Gén. 6:5; Rom.3:10-18). Por lo tanto, el corazón (sentimientos o emociones) es engañoso y no se debe confiar en él (Jer. 17:9).

En consecuencia, este segundo método que usan los mormones para determinar la verdad es también inválido.

3. Pragmatismo o experiencia humana

Es sabido que el humanismo secular siempre ha enseñado que el hombre es la medida de todas las cosas. Por ende, se considera que la experiencia humana es la norma para determinar la verdad. El pragmatismo humanístico ha dado origen a máximas tales como “Si da resultados, es verdad.”

Los mormones no tienen ningún problema en pensar como los humanistas en este aspecto. Hace poco tiempo recibí un mensaje de una señorita mormona de Colombia. Ella me decía:

“¿Por qué no incluyó en su texto, por ejemplo, que la iglesia nos ayuda a todos nosotros a pagar nuestros estudios con préstamos sin intereses, que podemos cancelar después de salir de la universidad durante ocho años? O que las familias mas necesitadas reciben ayudas para pagar sus arriendos, servicios y comida? O que nos apoyamos mutuamente, dándonos trabajo … y que cuando existe alguna necesidad entre nuestros hermanos (sean o no mormones) dejamos nuestras capillas y vamos a ayudar? ¿Si eso no es el amor que Jesucristo nos instó a dar, entonces qué es? Por ahora yo estoy segura de que José Smith fue un profeta de Dios y de que nunca he sido tan feliz como lo soy ahora que estoy dentro de la iglesia de Jesucristo y sé que es verdadera.” Subrayado nuestro

Ahí lo tenemos, la dama mormona está diciendo que un factor determinante que muestra que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es la iglesia verdadera, son los “buenos frutos” en materia de relaciones humanas. Si bien las palabras de esta persona podrían delatar la verdadera razón por la cual ella está en la iglesia mormona, preferimos darle el beneficio de la duda y pensar que es sincera.

Una frase favorita de los mormones para defender la legitimidad de su reclamo de que son la iglesia verdadera es: “Por sus frutos los conoceréis.” Esta es una referencia a las palabras de Jesucristo en Mateo 7:20. Casualmente, el pasaje se convierte en un boomerang que les pega en la frente porque Jesucristo está hablando de los falsos profetas, no de movimientos, y a los frutos que se refiere no son los de las buenas obras, sino doctrinales. De lo contrario los budistas, los masones, los ateos y todo aquel que practica algún tipo de ayuda al necesitado tendría la verdad. Sabemos por inferencia, entonces, que las palabras de Jesucristo son en referencia a doctrina, y la doctrina de los mormones es contraria a la Biblia.

Deducción: El hecho de que los mormones hagan obras de ayuda al necesitado, incluyendo a los de su propia organización, no sirve para determinar que ellos son la “iglesia verdadera.” Siguiendo el mismo criterio, los cienciólogos pueden reclamar lo mismo, ya que administran centros para “ayudar” a los drogadictos, y los masones, por igual, tienen varios establecimientos médicos y abundan en obras de caridad.

Conclusión

La ingenuidad y absurdidad de los reclamos mormones es asombrosa. La Verdad de Dios no puede ser determinada por métodos irracionales, ni por las emociones, ni por la experiencia humana. Para saber si una proposición como las que plantean los mormones es verdad, debemos analizar la evidencia, razonar lógicamente y comparar sus enseñanzas con la Verdad de Dios registrada en la Biblia.

¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
Isaías 8:20

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