La Iglesia fracasa en capacitar sus miembros

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Cómo la iglesia ha fracasado en capacitar
a los cristianos

Pablo Santomauro

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Aclaración: Este artículo fue escrito para denunciar el estado actual del grueso de la iglesia evangélica en occidente. Por supuesto que estamos en conocimiento de que muchas iglesias y líderes son la excepción a los conceptos expresados en el trabajo. Son estos líderes, a los cuales admiramos por su fidelidad en la entrega del Evangelio, los que lejos de ofenderse, estarán de acuerdo, a grandes rasgos, con las palabras vertidas a continuación. Son ellos los que en lugar de considerarme su crítico malintencionado, apoyarán en líneas generales los argumentos expuestos por un servidor.
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“Perdón, ¿podría decirme por qué debo preferir su historia acerca de Jesucristo y la salvación de los hombres, cuando todas las otras religiones dicen tener la Verdad? ¿Por qué debo escoger el cristianismo por sobre el budismo, el islam o el hinduísmo, o la cienciología sin ir más lejos?”

Haga usted esta pregunta al cristiano promedio y le será igual que estrellarse ante un muro de sólido silencio. Si usted es el típico incrédulo que se molesta cuando le hablan de Jesucristo, no hay nada mejor para quitarse de encima a esos evangélicos más pesados que las moscas.

No deje de probar los consabidos: ¿Cómo me prueba que la Biblia es verdad? Después de todo, los documentos se copiaron tanto que no podemos confiar en la transmisión por cientos de años. ¿Y qué me dice del Código Da Vinci? ¿No sabe usted que Jesús tuvo una esposa y descendencia? ¿No se enteró de que encontraron la tumba de Jesús? ¿Y los evangelios que no se incluyeron en la Biblia, eeehhh…? No olvide erguirse ufano cuando plantea las preguntas, le dará un aire triunfalista que abrumará al típico cristiano moderno.

Estimado incrédulo, no tema escucharse como un tonto cuando hace estas preguntas. Realmente son tontas y existen respuestas que destruyen expedientemente su despliegue de ignorancia, pero el cristiano promedio no tiene respuestas. Usted también es un ignorante, pero nadie se dará cuenta.

La triste realidad de hoy en día es que la iglesia en general, le ha fallado a sus fieles. Número uno, les ha privado de escuchar la Palabra de Dios por parte de los predicadores. El mensaje de la Palabra de Dios ha sido tan diluído que la cruz ha desaparecido de los púlpitos. Ha sido suplantado por el entretenimiento, estrellas de la canción, y predicación insulsa y superficial, por ello es que la iglesia está poblada de “cristianos no arrepentidos”.

Segundo, la iglesia le ha fallado a los fieles permitiendo que la pastoreen hombres que no han sido llamados a predicar la Palabra de Dios. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los pastores hoy anestesian a la gente. ¡Por misericordia! Hágase un favor a usted y los congregantes, renuncie al púlpito y presente una solicitud de empleo en el McDonalds más cercano. ¡La gente se duerme cuando lo escucha! Tiempo atrás la gente dormía en las plazas, cines, bibliotecas y estaciones de trenes. Hoy son las iglesias las que funcionan como dormitorios públicos. La gente concurre a las iglesias sabiendo que se van a aburrir. Insto a los ancianos de la iglesia a que se armen de coraje y le digan al pastor que se vaya, que se tome unas vacaciones permanentes, y sepan esperar por un hombre sobre quien la mano de Dios sea obvia.

Tercero, la iglesia le ha fallado a los fieles porque no se ha mantenido a tono con los tiempos. Ya se acabó la época en que la gente creía las cosas que se le decían desde un púlpito sin cuestionarlas. Hoy los mismos cristianos tienen dudas y preguntas que su pastor no puede contestar porque el énfasis en sus estudios rumbo a la graduación (si es que alguna vez estudió) ha sido orientado hacia la consejería y las técnicas de predicación. Ni que hablar de los que dirigen estudios bíblicos en las casas o la escuela dominical (esta última en vías de extinción), su preparación para equipar a los santos es deficiente (con las excepciones de siempre). Nuestras iglesias no enseñan los fundamentos básicos de la fe, la autenticidad del Nuevo Testamento, pruebas por la resurrección de Cristo, crítica textual, los hallazgos arqueológicos verificando la información en la Biblia, etc. Es por ello que nuestra gente carece de la capacidad de comunicarse con la generación presente. Veamos lo que dice John Warwick Montgomery:

“El apologista del Siglo 21 necesita tomar la apologética mucho más seriamente. Necesita incorporar la apologética en todos los aspectos de su ministerio: cada sermón, cada clase, cada actividad evangelística. Hemos descuidado miserablemente nuestra responsabilidad de entrenar nuestros jóvenes en el sólido caso por el Cristianismo, y luego nos preguntamos por qué se alejan de la fe ante la influencia de la enseñanza universitaria secular. No le damos a nuestros feligreses ni a nuestros misioneros un fundamento para la defensa de la fe, y luego nos preguntamos por qué nuestros esfuerzos evangelísticos dan tan poco fruto en un mundo donde la gente ha avanzado más allá de aceptar algo sólo porque alguien más lo cree”. {1}

Parte de mantenerse al día consiste en estar al tanto de los acontecimientos actuales ¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó una predicación que atacara el relativismo imperante en nuestra sociedad? ¿Qué hizo su iglesia cuando el Código Da Vinci estaba en su mero apogeo? Se le refutó desde el púlpito los domingos por la mañana o se habló del libro en una oscura reunión de mitad de semana? ¿O ni lo uno ni lo otro? Lo más probable es que nada se hizo al respecto. Y lo mismo vale para las nuevos y cada vez más frecuentes ataques provenientes de la comunidad científica. Me refiero al “descubrimiento” de la tumba de Jesús y cosas similares, y por supuesto al debate evolución-creación. ¿Organiza su iglesia periódicamente talleres o conferencias alertando y capacitando a sus miembros acerca del peligro de las sectas? Si la respuesta es sí, siéntase privilegiado y aliente a su pastor porque éste pertenece a un grupo de hombres de Dios cada vez más reducido en el paisaje de la cristiandad.

El problema en el sector público

El Juan Pueblo escéptico con tendencia acentuada a rechazar los reclamos del cristianismo, alimenta su ignorancia con la literatura escéptica, ya sea impresa o en la internet. Habiendo participado en foros de debate por un largo tiempo, me fue común encontrar individuos que copiando lo que leen lo vuelcan (o lo “pegan”) en los foros pensando que desafían o que aniquilan la posición cristiana. Una vez que se les confronta con la evidencia que anula su propia posición, he observado que hacen mutis por el foro con la cola entre las patas.

El talón de Aquiles en la literatura anticristiana es que ha sido escrita en su mayor parte por personas que no tienen la educación necesaria en las áreas que manejan. Como el lector tampoco tiene la habilidad de razonar críticamente, lo que lee se le hace persuasivo precisamente por su ignorancia y acepta la información como verdad inamovible sin cuestionarla. Por ejemplo, en el caso de la autenticidad del texto y la narración bíblica, el público en general ignora el proceso y la ciencia de la crítica textual, y por lo tanto es incapaz de arribar a una conclusión inteligente. Por ello es que con frases como, “Bueno, hoy sólo tenemos copias de copias de copias del Nuevo Testamento”, piensan que derrotan el caso por el cristianismo. A ellos les parece que sus conclusiones están en acorde con el sentido común. Lejos están de saber que en su ignorancia, su “sentido común” carece de sentido.

A este tipo de público es imposible alcanzarlo con buenos recursos de defensa por parte de autoridades en la materia, simplemente porque su educación secular no les ha provisto con la capacidad analítica necesaria para leer el material. Se trata del típico caso, “No me molesten con la evidencia porque ya he decidido lo que voy a creer”. La tarea de refutar no tiene fin porque sus argumentos son moralmente motivados. Aun cuando se le muestra que sus posiciones son falsas, este inconverso no creerá porque no quiere creer. El elige estar contra Dios. En sus propios días, Jesús dijo: “[vosotros] no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Jn. 5:40).

Sin embargo, existen personas que tienen preguntas legítimas y la suficiente preparación para razonar críticamente. Estas personas son sinceras en cuanto a los obstáculos que les impiden creer, y por ello es que el cristiano preparado puede remover esas barreras en el poder del Espíritu Santo.

El problema en la iglesia

A riesgo de ser repetitivo, digamos que el problema en la iglesia es similar al del campo secular. Los cristianos no están equipados para contestar los desafíos a su fe, precisamente porque arrastran las mismas carencias en cuanto a razonamiento crítico, desconocen lo básico en cuanto a apologética popular y nadan en un mar de relativismo donde la verdad se ha ahogado. Ni que hablar de que la doctrina ha sido tirada por la ventana, lo que ha producido el surgimiento en masa de pigmeos doctrinales en el cuerpo de Cristo.

La responsabilidad final recae sobre el liderazgo de la iglesia. Claro que existe una responsabilidad individual en cada cristiano, pero en el análisis final, la falta es de los maestros-pastores de la iglesia. El problema no son los alumnos (los fieles), ellos al menos están ahí todos los domingos. La iglesia ha fallado en traerlos a un nivel intelectual (y espiritual) competitivo en los estratos de nuestra sociedad. El cristiano promedio no puede ser testigo de Cristo a pesar de que ha sido llamado para serlo. La siguiente conversación entre un cristiano y un inconverso bien puede ilustrar lo que vengo diciendo:

— ¿Por qué debo preferir el cristianismo al budismo o el hinduísmo?
— Porque Jesús es el camino.
— ¿Y por qué es el camino?
— Ah, yo no sé, pero aquí dice que Jesucristo es el camino.

Esto se llama razonamiento circular (Yo soy Napoleón. ¿Y cómo sabemos que usted es Napoleón? Porque yo se los digo).  Nadie que tenga preguntas u objeciones honestas va a aceptar esta clase de respuestas. Nos van a decir, “Muchas gracias, muy amable, váyase a su casa, haga la tarea y después vuelva. No me venga a predicar a su Cristo si no tiene respuestas”. No nos van a escuchar, y francamente, no tienen por qué escucharnos ya que somos un desastre, no tenemos nada que decir.

Pasando folletos con versículos bíblicos no evangelizamos a nadie. Esa era una estrategia del siglo 19, cuando se podía presumir que el ciudadano promedio tenía una noción al menos básica de las Escrituras. Hoy nuestras sociedades han sido contaminadas por una variedad de nociones religiosas tan variadas como ridículas que han confundido más a la gente. La gente ya de por sí tiene tendencia al error, mejor dicho, preferencia por el error. Esto puede ser ilustrado por un diálogo que tuve hace algún tiempo (sintetizado, por supuesto):

 No conozco a nadie que haya vuelto de la muerte.
 ¿Desearía usted conocer la historia de alguien que murió y volvió de la muerte?
 ¡Por supuesto! Se me haría muy interesante.
 Me alegro, se trata de Jesucristo.
 ¡Oh no! Yo pensé que usted se refería a alguien con un nombre como Prabhupada Ajatashatru, o Shri Adi Shankaracharya.

Es con este tipo de gente que estamos tratando allí afuera. Por eso es necesario la apologética a los efectos de quitar obstáculos del camino, y entonces predicar el evangelio.

He visto muchos casos en los que enviamos a nuestra gente a la calle sin la preparación adecuada, solamente con los rudimentos del plan de salvación, y nada más. Les enseñamos unos cuantos versículos: Romanos 3:23 – porque todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, Romanos 6:23 – porque la paga del pecado es muerte, más el regalo de Dios es vida eterna, Romanos 10:9 – si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo, etc., etc.

Luego los lanzamos a la calle y los hermanos (pensando que eso es todo) se encuentran con un individuo, le tiran con todo el paquete de golpe y se van – “Ahí tiene, pecador, ¡para que aprenda!”  Suponemos, o damos por asentado, que todo el mundo allá afuera piensa y cree que la Biblia es la Palabra de Dios, infalible, inadulterada, y que al escuchar los versículos se sentirán convictos. Es por ello que ante una pregunta, nuestros hermanos quedan paralizados. Claro, se les aconseja que si no saben una respuesta les digan, “Buena pregunta, voy a buscarla, o voy a hablar con mi pastor, y luego regreso”.  El problema es que probablemente nunca más vean a la persona. Por las dudas pídanle el número de fax.

El problema en tiendas liberales

Primero que todo, digamos que la apologética o defensa de la fe nunca ha sido un estandarte levantado en los seminarios teológicos, sean conservadores, moderados, o liberales.

Segundo, no hay un solo seminario que no haya sido contaminado por el modernismo teológico a estas alturas. Así como en los EEUU, Fuller, el primer seminario en el mundo, establecido en 1947 por cristianos conservadores, es hoy definitivamente un seminario tan liberal como Princeton, otros seminarios están cayendo bajo el control del liberalismo. Azusa Pacific University es hoy controlado por gente graduada en Fuller y es ahora una institución satélite de Fuller- Pasadena, produciendo ingresos económicos que asisten a los hambrientos cuadros liberales de Fuller. Las historias de horror continúan brotando de estos lugares. Desde instancias donde los facultativos dicen a los estudiantes que el texto bíblico contiene serios errores y les sugieren que abandonen las referencias a Dios en el masculino y comienzen a emplear el “neutro” o el “femenino”, hasta las efusivas expresiones de política inclinadas hacia a la izquierda militante por parte del profesorado y los estudiantes [2]. La situación en el resto del país tampoco es muy alentadora.

En Latinoamérica el panorama también es sombrío. Los numerosos seminarios bautistas plantados en la región durante el pasado, otrora de persuasión conservadora por excelencia, sirven de refugio hoy a profesores de ideología liberal simpatizantes de la Teología de la Liberación o del liberalismo protestante. De la misma forma, otros seminarios de extracción anabautista-menonita (las “iglesias de paz”) y aquellos que aun siguen siendo bastiones de la Teología de la Liberación, siguen produciendo clérigos que diseminan todo tipo de cristianismo mutado. Lo único bueno de toda esta melange de corrientes heterodoxas es que las iglesias dirigidas por los elementos graduados de estos institutos (luteranos, presbiterianos, metodistas, episcopales-anglicanos, etc.) están prácticamente cerrando sus puertas, muriendo por falta de miembros. Pero así y todo, el material literario que producen sigue siendo de influencia a través del continente.

Desde el punto de vista apologético, es obvio que los frutos de estos grupos son nulos. ¿Cómo pueden defender la fe aquellos que la atacan desde adentro? Me permito preguntar al cristiano promedio, ¿ha escuchado a su pastor alguna vez refutar la hipótesis documentaria JEDPR, la que niega la autoría de Moisés del pentateuco? Si usted a oído a su pastor enseñar y refutar los postulados del liberalismo protestante tales como:

 Negación de la resurrección de Cristo.
 Negación del nacimiento virginal de Cristo.
 Negación de los milagros de Cristo.
 Autoría tardía del AT y el NT.
 Negación de la inspiración verbal y plenaria de la Biblia.
 Negación de la deidad de Cristo (no en el sentido que las sectas lo hacen, sino reduciéndolo a un mito creado por los apóstoles).
 Las teorías presentando a Cristo como un revolucionario, un comediante, un feminista, un hippie, un místico, un maestro de ética, etc. al estilo del Jesus Seminar.
 La “desmasculinización” de las referencias a Dios en la Biblia.
 Las versiones de la Biblia distorsionadas y mutiladas a los efectos de “desdeificar” a Jesús, tal como:
 Dios Habla Hoy
 Biblia Latinoamericana
 Ciertas versiones Reina-Valera: 1977, 1989, NRV 1990, RV 1995, etc.

Si el lector ha escuchado abordar estos temas desde el púlpito, le aseguro que usted es muy bendecido. Individuos como usted (pastores incluidos) son más raros que un curso de apologética en un seminario liberal, o que un piojo verde, para usar  una expresión popular.

¿Será muy tarde para despertar al gigante?

Al menos en los EEUU y Europa, pienso que sí. Mientras que a la iglesia en Europa ya se le han ministrado los santos óleos (lo siento, me encanta la expresión), la iglesia evangélica institucional en los Estados Unidos ya está desahuciada y pronto habrá que desenchufarla de la máquina para que pueda morir con dignidad.

Si bien las grandes cruzadas evangelísticas de Billy Graham, y a menor escala Luis Palau y otros, crearon la ilusión de grandes contingentes viniendo a los pies de Cristo, hoy la realidad muestra algo diferente. Graham, ya de años, y Luis Palau, ambos reconocen que el promedio de retención de aquellos que “aceptan” a Cristo en sus campañas oscilaba entre el uno y dos por ciento.

El problema del “llamado al altar”, creado por el hereje Charles Finney en el siglo 19, es que ha taladrado en los cristianos y no cristianos por igual, la idea de que aceptar a Cristo es algo que se origina en el libre albedrío del hombre y que puede ser hecho en cualquier momento que ellos quieran. Esto es una negación de la enseñanza bíblica que establece que la fe es un don de Dios. Niega, además, la doctrina de la total incapacidad espiritual del hombre para creer o arrepentirse, algo que nunca vamos a escuchar en una campaña evangelística (y de la mayoría de los púlpitos de la nación). Es por ello que muchos deciden posponer su conversión hasta la próxima cruzada.

¿Acaso estoy diciendo que no debemos llamar a los hombres al arrepentimiento? Por el contrario, la predicación de la total depravación del hombre y la soberanía de Dios en la salvación, de ninguna manera elimina la urgencia y necesidad de llamar a los pecadores para Cristo. Por el contrario, esa doctrina incrementa la urgencia y desesperación de los pecadores. Los empujará a buscar a Dios diligentemente.

Ilustración: Imagínese que está en un cuarto donde sólo hay una salida. Esa puerta está cerrada a candado y no hay ventanas por donde escapar. Ahora, si tuviera la llave del candado en su bolsillo podría abrirlo en cualquier momento que quisiera. No tendría urgencia, pánico o desesperación por salir del cuarto. Aun si un incendio comenzara en un rincón del cuarto, sabiendo que tiene la llave, no hay ninguna razón para temer o preocuparse. Pero por otro lado, si no tuviera la llave y de pronto una esquina del cuarto prende fuego, el pánico y la desesperación se apoderarían de usted. Se pondría a golpear la puerta desesperadamente para que alguien del otro lado viniera y lo salvara. De la misma forma, la doctrina de que todos los hombres tienen libre albedrío en cuanto a su salvación y que pueden creer cuando a ellos se les ocurra, en realidad promueve una actitud de negligencia y procrastinación espiritual.

Yo tuve un amigo a quien cada vez que yo le presentaba el evangelio urgiéndole a recibir a Cristo, siempre me decía con una sonrisa sobradora (burlona) en su rostro, “Un día de estos”. Continuó en su rebeldía muy confiado de que en el futuro podía arrepentirse cuando el quisiera. Murió repentinamente sin ser salvo. Pero cuando predicamos desde el púlpito las doctrinas de la gracia soberana de Dios, la doctrina de la incapacidad total del hombre hará que las personas respondan más urgentemente al llamado. Si volvieramos a predicar el verdadero evangelio, quizá podríamos presenciar un verdadero avivamiento tan necesitado en estos tiempos. ¡Por supuesto que debemos continuar llamando a los hombres a la salvación desde los púlpitos y cualquier otro lado! Nunca sabemos cuando es el tiempo de la visitación de los escogidos.

Otros problemas que causarán el deceso de la iglesia en los EEUU (dije en los EEUU, no en el mundo – aclaro antes que alguien me tire una curva con Mateo 16:18), son: predicación superficial orientada al entretenimiento, superabundancia de doctrinas aberrantes, falsos maestros en los púlpitos y en la televisión, etc., etc., ad infinitum. Lo que John MacArthur llamó Caos Carismático, bien puede hoy ser rebautizado Virus Mortal Carismático. Hojeando un ejemplar del año pasado de la revista Carisma recientemente, me encontré con un artículo de Paula White, titulado “Promesas para el 2007”.

Leyendo el artículo, uno no puede dejar de llevarse la impresión de estar leyendo algo de matiz astrológico de la pluma del mismo Walter Mercado, salpicado con abundante numerología:

“Luego de estudiar el número 2006 … El número “seis” se relaciona con carne y humanidad; representa la naturaleza carnal. ¿No fue el 2006 de intranquilidad y agitación, durante el cual tu fe decía una cosa pero tu carne decía otra? … El número ‘siete’ (como en 2007) representa perfección espiritual … todo lo que Dios nos ha hablado y aun permanece sin hacerse, se cumplirá este año. ¡Veremos la perfección manifestada en nuestras vidas!” [3]

Increíble ¿verdad? Pero aun tengo algo mejor. En la misma revista Carisma se anuncia un tal Mel Bond, pastor de la Agape Church en Montana. Si usted visita su website se va a encontrar con un anuncio muy singular. Este hombre da clases de “Señales y Milagros”. Su próximo curso está programado para Octubre 22-26, 2007. El anuncio expresa que Mel Bond está preparando un ejército de gente en el ministerio de señales y milagros para ir por el mundo y sanar ciegos, sordos, paralíticos, dolores incurables y levantar muertos. ¡Sí, así como lo oyen! Si lo dudan, consulten con su página de internet: www.agapechurch.addr.com

¿Quiénes son estas personas? ¿Cómo puede la revista Carisma ser una plataforma para tales desvaríos? ¿Cómo alguien con dos dedos de frente puede creerles una sola palabra? Virus mortalis carismaticus.  ¿Puede este tipo de cristianismo producir discípulos capacitados para la defensa de la fe? Creo que ni siquiera puede producir individuos que retengan su propia fe.

El panorama en América Latina

El protestantismo ha hecho grandes avances en latinoamérica desde 1980 en adelante. El monopolio religioso del catolicismo cedió terreno ante la oleada que muchos consideraron un avivamiento de proporciones históricas. Sin embargo, es prudente tomar con un grano de sal las estadísticas que se vienen manejando con respecto al crecimiento evangélico en los países latinoamericanos. Pero digamos que sí, que la iglesia evangélica ha crecido en forma acelerada, lo que debería ser motivo de inmenso regocijo pero que se ha convertido en una pesadilla para el protestantismo en general.

Esto se debe a la abrumadora influencia que el Movimiento de la Fe (también llamado Confesión Positiva o Palabra de Fe) ha tenido sobre las iglesias evangélicas de diferentes extracciones con su Evangelio de la Prosperidad, la Sanidad en la Expiación y sus ministerios de liberación (de demonios y maldiciones generacionales). Este factor ha sido desvastador para aquellos que abrigábamos la esperanza de ver crecer en América Latina un cristianismo relativamente libre de doctrinas aberrantes.

Para colmo de males, ha surgido recientemente la versión hispana de TBN, la pomposa cadena carismática, motivo de vergüenza para todo cristiano sensible. Este canal se llama Alma Visión, transmite desde los EEUU y ya alcanza varios países en América Latina. Imita todas las tácticas rapaces de TBN en cuando a esquilmar dinero de sus televidentes. El año pasado, en Octubre 2006, pudimos escuchar de los labios de su presidente, Dr. Juan Bruno Camaño, un “Mensaje Especial”:

Si usted ha hecho la promesa de enviar U$ 1153  – no espere a tener toda la suma.   Envíe lo que tiene y esa actitud suya hará que Dios le haga el milagro.

¿Necesito hacer algún comentario? No me pregunten cómo fue que en el teletón previo estuvieron pidiendo exactamente U$ 1153, pero estoy seguro de que la estratagema debe haber sido muy interesante. Mis amigos lectores, estos son lobos rapaces que no tienen compasión del rebaño, que hacen presa de los más vulnerables del cuerpo de Cristo y de la sociedad.

Es obvio que este tipo de cristianismo no puede producir hermanos que puedan defender los postulados de su religión significativamente ante los enemigos de la fe, mucho menos ser testigos de Cristo. Bien dijo una vez el presidente de la revista Asuntos Pastorales que “La iglesia se ha extendido como el mar, pero sólo tiene un centímetro de profundidad”.

¿Soluciones?

 Los acostumbrados retiros de iglesia no resolverán el problema.
 Estudiar en grupos Una Vida con Propósito no resolverá el problema.
 Leer “Left Behind” no resolverá el problema.
 Los festivales musicales no resolverán el problema.
 Más cruzadas evangelísticas no resolverán el problema.
 Repartir más tratados no resolverá el problema.
 Los estilos de Rick Warren y Joel Osteen no resolverán el problema, son parte del problema.
 Los materiales de escuela dominical en existencia no resolverán el problema.
 Construir un gimnasio para los jóvenes no resolverá el problema.
 Convertir los sermones en lecciones de jardín de infantes no resolverá el problema.
 Evitar hablar de pecado y condenación eterna no resolverá el problema.
 Recibir por internet sermones prefabricados no resolverá el problema.
 El material de Chick Publications no resolverá el problema.

En Latinoamérica:

 La participación de los cristianos en política (Brasil, Guatemala y Perú claros ejemplos) no resolverá el problema.
 La Teología de la Liberación no resolverá el problema.
 El modernismo (liberalismo) no resolverá el problema.
 El movimiento ecuménico no resolverá el problema.
 Marcos Witt y su música no resolverán el problema (Marcos hoy co-pastorea en la Iglesia de Joel Osteen – una lástima).
 Participación en obras sociales y proyectos comunitarios no resolverán el problema.
 Los “Jueves de avivamiento” no resolverán el problema.

El sarcasmo de mi parte tampoco resolverá el problema. Es obvio que medidas urgentes deben ser tomadas para remontar la pendiente por la cual nos hemos deslizado. La solución es la inmediata implementación de varios cursos de acción:

1) Volver a enseñar los fundamentos de la fe. Los pastores deben asumir el compromiso ineludible de volver a lo básico, y por básico no digo rudimentos; no me refiero a “Jesús me ama, la Biblia dice así”. Debemos ir más allá de Juan 3:16. Por básico, esencial o central, debemos entender que tenemos que enseñar la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Resurrección corporal de Cristo, la Salvación por gracia solamente, y la infalibilidad y suprema autoridad de la Biblia. En estos cursos se debe expander en la Gracia y Soberanía de Dios, el significado de la cruz, etc. En demasiadas iglesias se carece de un programa educational sólido.

2) Enseñar la Biblia libro por libro, capítulo por capítulo y verso por verso, debe ser la norma en las iglesias evangélicas. ¿Es posible incorporar la apologética enseñando así? Por supuesto que sí. No existe pasaje o narrativa en la Biblia que no sea atacado por los críticos liberales, escépticos, ateos y agnósticos, distorsionado por las sectas u otras religiones mundiales, y/o rechazados como auténticos por los enemigos de nuestra fe. Como apologista (a nivel de la calle), me lamento cada vez que escucho un sermón o estudio en el cual el maestro o pastor pierde el punto apologético.

3) Es fundamental trabajar con los jóvenes antes de que el sistema secular los masacre. Identifiquemos los movimientos que atacan el cristianismo hoy en día. En los centros de estudio sus hijos se encontrarán con todo tipo de ideas y sectas: ateos, agnósticos, libres pensadores, escépticos sabelotodos, humanistas, marxistas, socialistas, existencialistas, religiones paganas, sectas, artes ocultas, Nueva Era, neopaganismo, relativistas culturales, liberales, evolucionistas, magia, brujería, satanismo, feminismo, etc. Adquiera el firme compromiso de refutarlos sistemáticamente uno por uno. Los jóvenes deben ser llevados más allá de los paseos, campamentos, conciertos y la superficialidad acostumbrada.

4) Los pastores tienen que tomar en serio la apologética y asimilarla en los estudios a todo nivel, mencionando hasta los sucesos de actualidad locales y mundiales de forma de presentarlos a través de la óptica cristiana, aun en las predicaciones del domingo. Si por mí fuera, hasta la alabanza tendría matices apologéticos.

5) Los líderes en las iglesias deben recibir un adiestramiento profundo. Pastores, ¿hay alguien en su iglesia capacitado para abordar temas como la controversia calvinista-arminiana, el tópico de los dones o el rol de las mujeres en la congregación, historia de la Iglesia, los desafíos de las sectas y los temas de actualidad relacionados con nuestra fe? Haga un presupuesto para obtener los recursos necesarios (libros, videos, cassettes). Los maestros de su iglesia deben usar estos materiales obligatoriamente.

6) Proceda a organizar talleres o conferencias con regularidad sobre sectas, religiones comparadas y doctrinas aberrantes dentro del cristianismo.

Llamado final

El camino de la recuperación es largo. No existe un remedio para salir de la situación en 40 días. Así como el libro de Rick Warren no puede hacer nada en 40 días, tampoco existe la fórmula mágica para revertir el proceso de decadencia evangélico-protestante. Los evangélicos de doctrina sana no sólo luchamos contra los siglos de oscurantismo que han anestesiado la conciencia religiosa del latinoamericano, gentileza de la iglesia católica y su habilidad para hundir a los pueblos en la ignorancia bíblica. También tenemos frente a nosotros la tremenda tarea de poner en retirada a los líderes evangélicos que deforman, diluyen y basurean el Evangelio, y a aquellos rufianes que comercializan la fe y explotan al pueblo evangélico.

Reconozcamos que nos ha faltado decisión para:

1) Denunciar desde nuestros púlpitos a los falsos maestros y peores doctrinas dentro de filas evangélicas.

2) Reprender y exponer públicamente a aquellos predicadores que degradan o diluyen la fuerza del Evangelio (estilo Joel Osteen)

3) Denunciar y rechazar las herejías provenientes del protestantismo liberal.

4) Atacar frontalmente las cosmovisiones no cristianas que avanzan en nuestras sociedades, yendo con el hacha directamente a la raiz de su fundamento irracional (hablo de las religiones mundiales y las diferentes expresiones del humanismo secular: marxismo, feminismo, relativismo, teología de la liberación, etc.).

5) Denunciar que tanto el marxismo como el liberalismo tienen precisamente la misma debilidad – pensar que cambiar al hombre de ambiente creará una nueva humanidad. Esto es un planeamiento social utópico. Sólo una conversión a Cristo puede renovar el corazón humano y por consecuencia natural, su ambiente inmediato.

6) Enfrentar de lleno las falacias lógicas de las posiciones no cristianas en el terreno de la filosofía, el arte, la ciencia, la literatura y la industria del entretenimiento.

7) Enseñar a nuestra gente a refutar las enseñanzas de las sectas.

8) Cimentar nuestras propias iglesias en la doctrina de los apóstoles y presentar pruebas claras en favor de los reclamos del cristianismo.

Predicar el Evangelio es lo más importante, pero no es todo, también se debe contender por él. Y no olvidemos que la mejor apologética es aquella que nace de Sola Gratia, Sola Fide, Sola Scriptura, Solus Christus, Soli Deo Gloria.  @

Notas:

1. Defending the Hope That Is in Us: Apologetics for the 21st Century
http://www.jwm.christendom.co.uk/unpublished_essay.html
2. http://whichseminary.blogspot.com/2006/03/fuller-seminary.html
3. Revista Carisma, marzo 2007, p. 72.

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