Apologética Tímida

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APOLOGETICA TIMIDA
El abuso del texto de 1 Pedro 3:15

Pablo Santomauro

Es lamentable que algunos apologistas cristianos no tengan la menor idea de cómo encarar su tarea. Piensan que pueden confrontar los numerosos ataques a la fe cristiana con una actitud completamente pasiva y conciliadora, no importa la circunstancias ni la fiereza, o el sarcasmo del opositor. Estos apologistas sostienen que el cristiano debe hacer gala de una actitud servilista y/o dócil cuando defienden la fe ante sus críticos. Leamos una cita que ejemplifica lo que venimos diciendo:

“Dios ha llamado a todo cristiano a estar preparado para defender su fe y a hacerlo con mansedumbre y reverencia. Los cristianos no deben participar en argumentos, ser arrogantes, airarse o ser irrespetuosos. Debemos tener la actitud de amor de Cristo cuando discutimos nuestras creencias con otros. Como embajadores de Cristo, no estamos aquí para ganar debates sino para predicar el Evangelio (1 Corintios 2:1-5), recordando que nuestra fe es un don de Dios (Efesios 2:8-9)”. [1]

Estamos de acuerdo en que los cristianos no debemos ser arrogantes ni irrespetuosos. No estamos seguros de lo que quisieron decir con “los cristianos no deben participar en argumentos”, pero con seguridad y a juzgar por el contexto se refieren a debates. No coincidimos con esto, ni tampoco con la aseveración de que los cristianos no pueden airarse. La mención de hacer apologética con “mansedumbre y reverencia” es una referencia a 1 Pedro 3:15, un versículo por demás citado en medios apologéticos y que curiosamente tiene poco o nada que ver con la defensa de la fe frente a sus opositores. El verso en cuestión es el más usado para taladrar la idea de que debemos ser “buenitos” cuando hacemos apologética. 1 Pedro 3:15 lee así:

“Santificad al Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

Cuando algunos hermanos nos dicen que debemos hacer apologética con mansedumbre y reverencia, ¿qué significa? ¿Que no debemos alzar la voz? ¿Significa que debemos tener una actitud apaciguadora cuando defendemos la verdad? ¿Que no debemos ofender? Cuidado con no distinguir la diferencia entre lo que el inconverso entiende por mansedumbre y reverencia y el concepto bíblico de ambos términos. Para ver esto tenemos que: 1) prestar atención indivisible al contexto de 1 Pedro 3:15, y 2) estudiar las palabras y los ejemplos de los profetas, los apóstoles y Cristo mismo.

A modo de aclaración, digamos que el verso no dice que los cristianos debemos tener una respuesta para cada tópico que se nos plantea. Es obvio que no todos estamos capacitados para responder en todo tema, o sea, biología, geografía, energía termonuclear, etc. Tampoco acarrea la noción de que el cristiano tiene que saber al detalle cada punto refinado de los artículos de fe de su denominación. El verso ni siquiera implica que el creyente debe conocer la Biblia de “pe” a “pa”, o estar en condiciones de responder cualquier pregunta acerca de la Biblia.

El contexto de todo el pasaje trata con la conducta que los cristianos deben mostrar cuando son perseguidos, maltratados y calumniados, testimoniando así que nuestra conducta es coherente con nuestra fe en el Señor (la palabra “esperanza” es una metonimia para “fe”). Sin lugar a dudas, uno de los aspectos encompasados por el contexto es la persecución y los interrogatorios que los cristianos estaban padeciendo por parte de las autoridades. La defensa de la fe ante los que la atacan desde un ángulo doctrinal y los falsos maestros que la socavan desde adentro, son completamente ajenas al contexto.

En segundo lugar, ¿Será que actuar con mansedumbre y reverencia significa que debemos ser impasibles ante la agresión, los abusos, o los ataques a nuestra fe? ¿Establece 1 Pedro 3:15 la regla de oro para reaccionar o responder ante los ataques de los enemigos del cristianismo? Si es así, Jesús y los apóstoles la violaron en repetidas ocasiones. ¿Acaso está prohibido para el cristiano usar palabras o conceptos ofensivos y sarcásticos al referirse a otras creencias o enfrentarse a los ataques de opositores de la fe? Si es así, Jesús, los profetas y los apóstoles fueron muy desconsiderados e insolentes.

Algunos ejemplos

Antiguo Testamento.

1. Elías y los sacerdotes de Baal (1 R. 18:26-27)  – Elías se burló de Baal y de sus sacerdotes: ¿Dónde está Baal que no responde? ¿Está de vacaciones? ¿En Disneylandia? ¿Dormido?  ¿Se fue a pescar?

2. Dios se burla del impío y de las naciones en Salmos 2:4; 37:13; 59:8. “El que mora en los cielos se reirá, El señor se burlará de ellos”. Salmo 52:6 presenta al hombre justo riéndose de los malos. ¿Cómo entienden los apologistas tiernos y dulces estos pasajes a la luz de 1 Pedro 3:15?

3. Jeremías 10:8 – Dios aborrece las falsas religiones y las llama “tontas” (brutish and foolish) – brutas y torpes (King James Version);   “stupid and foolish” – estúpidas y torpes (New American Standard). Si  llamar a las religiones del mundo por lo que son es malo, ¡Es Dios irreverente!

4. Amós 4:1 – Las mujeres de los aristócratas samaritanos son llamadas “vacas de Basán” por Amós. Cosas como éstas podían causar la muerte del profeta en esa época. Hoy en día no pasarían de provocar la protesta de organizaciones feministas, a las cuales muchos cristianos temen obsesivamente.

Nuevo Testamento.

1. Mateo 10:14 – Jesús aconsejó a sus discípulos que si su mensaje era rechazado, sacudieran el polvo de sus pies, una actitud que era una ofensa mayor en esa cultura.

2. Mateo 15: 14 – Los discípulos le señalaron a Jesús que los fariseos se habían ofendido por sus palabras. Jesús les respondió: “Dejádlos, son guías ciegos de ciegos”. No se preocupó mucho, que digamos, de haberlos ofendido.

3. Mateo 23 – Jesús no escatimó “elogios” para con los religiosos de la época: hipócritas, hijos del infierno, guías ciegos, insensatos, necios, sepulcros blanqueados, serpientes, generación de víboras. ¿Fue Jesús falto de mansedumbre y reverencia?

4. Mateo 23:24 – Se imaginan a la multitud desternillándose de risa al escuchar las palabras de Jesús dirigidas a los fariseos: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello!”

5. Lucas 3:7 – Juan el bautista no se preocupó de ofender a cierta gente. Les llamó “generación de víboras”.

6. Lucas 9:60 – Cuando Jesús dijo “Dejad que los muertos entierren a sus  muertos”, ¿fue grosero y ofensivo?  No lo creemos, pero fue directo y sincero. En ocasiones, una respuesta cáustica sirve para ilustrar un punto de forma que el interlocutor entienda. Este puede hasta ser ofendido por la declaración, pero el objetivo es penetrar el intelecto de la persona.

7. Juan 3:10 – ¿Usó Jesús ironía al hablar con Nicodemo?  ¡Sorpresa!  Le preguntó: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

8. Gálatas 5:12 – Pablo, hablando de los judaizantes, hace una referencia de connotación sexual: “¡Ojalá se mutilasen (castrasen) los que os perturban!”

9. Filipenses 3:8 – Pablo usó un término muy interesante para describir todos sus logros, su pedigree y su sistema de creencias durante su vida de inconverso. La palabra fue skubalon, que significa directamente “excremento”, “materia fecal”. La palabra, en mi opinión, describe mucho de lo que conforma los sistemas filosóficos y religiosos en el día de hoy.

10. Lucas 13:32 – Avisado de que Herodes le quería matar, Jesús le llamó “zorra”. El agravio toma proporciones inusitadas cuando consideramos que el mote es expresado en el femenino. ¿Violó Jesús el mandamiento de 1 Pedro 3:15?

Los Padres de la Iglesia y los Reformadores.

Los Padres de la Iglesia y los Reformadores usaron el humor y el sarcasmo para ridiculizar las herejías de la época. No estaban esterilizados como la mayoría de los líderes de la iglesia hoy en día. Eran hombres de verdad, no eran cobardes ni timoratos.

1. Gregorio de Nissa, uno de los escritores cristianos más ingeniosos, sino el más ingenioso, escribió en el siglo cuarto la obra titulada “Las Fabulosas Doctrinas de los Paganos”. En ella critica la doctrina de la reencarnación con las siguientes palabras:

“Ellos nos dicen que uno de sus iluminados dijo que, siendo una y la misma persona, nació como un hombre, luego tomó forma de mujer, y luego voló como los pájaros, y luego creció como un arbusto, y tuvo la vida de un ser acuático – Y el que dijo estas cosas acerca de él mismo, no estuvo, a mi juicio, muy lejos de la verdad – porque tales doctrinas que dicen que el alma pasa por tantos cambios, son apropiadas para la charlatanería de las ranas y los cuervos, la estupidez de los peces, y las insensibilidad de los árboles”.

¿Fue Gregorio insensible y falto de amor cristiano, como lo llamarían hoy   en día algunos apologistas?

2. Juan Calvino, en su comentario de la epístola a los Romanos, comenta sobre el llamado del Espíritu a los maestros y el don de la enseñanza:

“Debemos aclarar que no todos son idóneos para el ministerio de la Palabra, puesto que se requiere para ello un llamado especial, y que, aún quienes se sienten muy inclinados hacia el mismo, deben guardarse de ejercerlo sin llamado. Es necesario también notar que el cargo de apóstol se basa en la predicación del evangelio; por eso deducimos cuán dignos son de burla los perros mudos que no poseyendo nada que los diferencie de los demás, a no ser por sus mitras y cruces, y algunos otros disfraces, se vanaglorían, sin embargo, de ser los sucesores de los apóstoles”.

Crudas pero acertadas palabras de Calvino en cuanto al don de la enseñanza y el clero católico de la época. ¿Se habrá ofendido la curia? Yo creo que sí. Muchos hombres de la Reforma se refirieron con efectividad a sus oponentes y sus creencias con lenguaje fuerte, ofensivo y sarcástico. ¿No conocían 1 Pedro 3:15? ¡Por supuesto que sí! Escribieron sermones y estudios en este verso, pero conocían el contexto y la aplicación correcta, así como el resto de la Biblia

En los ejemplos anteriores hemos visto que los hombres de Dios nunca tuvieron temor de ofender como sucede con muchos cristianos en la actualidad. Tanto Jesús como ellos, ni siquiera precedieron sus dichos con un: “Te lo digo con amor”. Según los apologistas que mal interpretan 1 Pedro 3:15, es obvio que Jesús, los profetas, los apóstoles, los padres de la iglesia y los reformistas fueron en éstas y otras ocasiones, arrogantes e irreverentes.

¿Podemos predicar en el capítulo 1 de Romanos y llamar “idiotas” a los enemigos de la fe?

En el mes de diciembre del 2005, Polly Toynbee, un columnista del periódico británico The Guardian, en su crítica del film de C.S. Lewis, The Lion, the Witch, and the Wardrobe, plasmó una de las citas contra el cristianismo más tóxicas y virulentas de la historia:

“De todos los elementos del cristianismo, la más repugnante es la noción del Cristo que tomó nuestros pecados sobre él y sacrificó su cuerpo en agonía para salvar nuestras almas. ¿Acaso se lo pedimos?” [2]

Ha transcurrido un año y medio desde entonces, y acaba de fallecer el líder protestante Jerry Falwell. El autor ateo Christopher Hitchens, cuyo lenguaje es usualmente ofensivo en extremo, traspasó los umbrales del odio al comentar que el descubrimiento del “carcass” del ministro bautista [en su oficina] sólo tiene importancia para los idiotas crédulos. [3]

Dos cosas a destacar: primero, “carcass” es una palabra en inglés que no tiene traducción directa al español. Signica “cuerpo o cadaver de un animal”. Segundo, por supuesto que “idiotas crédulos” es una referencia a los cristianos.

Estamos a mediados del 2007 y los libros de autores ateos que se han “sacado los guantes” alcanzan los primeros lugares en la lista de bestsellers. Christopher Hitchens acaba de publicar “God Is Not Great: How Religion Poisons Everything” (Dios no es Grande: Cómo La Religión Envenena Todo) con un éxito total. Lo mismo sucedió y sucede con “The End of Faith” y “Letters to a Christian Nation”  (El Fin de la Fe y Cartas a una Nación Cristiana) de Sam Harris, y “The God Delusion” (La Ilusión [vana] de Dios) de Richard Dawkins.

Ya han pasado los tiempos en que el ateo, pipa en mano, se reclinaba calmadamente en su sofá y elucubraba sus teorías y argumentos por la no existencia de Dios, para luego publicarlos sin esperanzas de una gran circulación. Este era un tipo de ateo que tácitamente reconocía que la religión tenía una influencia positiva en la cultura y la sociedad. Por ello simplemente ignoraban la religión; “Si la gente quiere creer, que crean”, parecía ser su consigna.

Hoy, el nuevo ateo echa espuma por la boca. Hitchens dice: “La religión mata”. El ateo moderno odia a Dios y busca destruir la fe, el amor y la obediencia dirigida hacia El. La militancia agresiva y cáustica por parte de estos ateos ha hecho grandes avances en la sociedad. Lo curioso es que odian a un Dios que según ellos no existe, sus argumentos no son nuevos ni buenos, y son los mismos que por siglos han sido desacreditados por la comunidad académica honesta.

Al humanismo secular se le unen hombres como Dan Brown, el autor del infame Código DaVinci, y otros. Las vergonzosos documentales sobre el Evangelio de Judas, la supuesta tumba de la familia de Jesús, y otras farsas pseudoacadémicas van erosionando la ya menguada capacidad intelectual de las masas ignorantes de nuestra sociedad.

Toda esta basofia es producida por hombres a quien Pablo llamó “idiotas” en Romanos 1:22. ¿Puedo yo llamarlos idiotas intelectuales? El material que producen es excremento ideológico. ¿Puedo decir que estos individuos promueven ideas dignas de ser comparadas con materia fecal, como lo puso Pablo? Algunos apologistas se horrorizarían ante la posibilidad y nos llamarían groseros y faltos de amor. Sin embargo, como ya vimos, el propio apóstol Pablo usó las mismas palabras.

Mansedumbre y Arrogancia

Un factor importante en la controversia es el falso entendimiento de lo que la palabra “mansedumbre” significa.  Veamos una cita de un conocido apologista, de quien nos reservamos el nombre:

“Jesús dijo que el manso, no el beligerante, heredará la tierra. No importa cuán diplomática sea la presentación, el evangelio ofenderá a aquellos de corazón duro, pero nosotros debemos evitar aumentar la ofensa debido a nuestra arrogancia … Nuestro objetivo debe ser hablar la verdad en amor (Ef. 4:15)”.

La cita es parte de un extenso artículo. El uso de “manso” y “mansedumbre” nunca es definido bíblicamente, por lo cual la mente del lector registrará el significado moderno de los términos, es decir, ser débil y poseer un carácter pusilánime. Esta no es la definición bíblica. De acuerdo con el Diccionario Expositor Bíblico de Vine, las palabras praüs y praütes acarrean la noción de “una gracia inherente en el alma, primera y principalmente dirigida hacia Dios. Es ese espíritu atemperado en el cual aceptamos Sus designios para con nosotros como buenos, sin oponernos o resistirlos”. [4]

El diccionario continúa diciendo: “Debe quedar claramente entendido … que la mansedumbre manifestada por el Señor [Jesús] y encomendada al creyente, es el fruto del poder. La suposición común es que cuando un hombre es manso, lo es porque es incapaz de hacer algo por sí mismo”. [5]

Como vemos, mansedumbre no tiene nada que ver con hablar bajito y calmadamente, no ser crítico, no usar palabras fuertes ni llamar las cosas por lo que son. Nunca pensemos que mansedumbre significa mostrar una actitud sumisa y servil. Teniendo en cuenta que Moisés fue “muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Núm. 12:3), y considerando que fue un líder fuerte y agresivo que participó en varias guerras, deducimos que ser manso no tiene nada que ver en absoluto con practicar actitudes pasivas ante la maldad y los enemigos de Dios.

Otro punto es que los apologistas vehementes son comúnmente llamados arrogantes. La acusación es hecha por hombres que impusieron sus definiciones antibíblicas sobre las palabras y conceptos. El apologista que sigue el ejemplo de los personajes bíblicos debe rechazar la acusación del mismo modo que lo hizo David (1 S. 17:26-29), por las siguientes razones:

a. Sólo la persona conoce en cierto sentido lo que hay en su corazón. Por lo tanto nadie puede juzgar nuestra motivación interna. Orgullo y humildad son asuntos entre la persona y Dios; nadie tiene derecho de juzgar nuestro corazón (1 Co. 4:1-5).

b. Es cierto que debemos humillarnos, pero en ningún lugar de la Biblia, ni los profetas ni los apóstoles demandaron que la gente se humillara delante de ellos. Sólo debemos hacerlo ante Dios, no ante los hombres (2 Cr. 34:27; Stg. 4:10; 1 P. 5:5). Nunca acepte la demanda de que debemos humillarnos delante de un ser humano. Tal demanda no es bíblica (Est. 3: 1-3).

Conclusión

Como resultado de la mala enseñanza y actitud dócil de ciertos  líderes, muchos cristianos se hallan paralizados, neutralizados, y prácticamente inefectivos para defender la fe y los valores cristianos en los diferentes círculos de la sociedad.  Atrapados en una red de diplomacia suicida, continúan perdiendo terreno, respeto y credibilidad en las esferas políticas, sociales y culturales del mundo occidental.

Estos apologistas han reinterpretado las palabras bíblicas, han impuesto un significado moderno sobre ellas, y han ayudado a crear una generación de cristianos esterilizados y pusilánimes. En otras palabras, sucumbieron ante la presión de la sociedad que exige corrección política. Los incrédulos pueden lanzar los más viles ataques a la fe cristiana, pero los cristianos no pueden contestar apropiadamente poniéndolos en su lugar; esto es lo que enseñan los apologistas del “amor”.

Hoy los llamamos a arrepentirse, a que dejen de desafiar la Palabra de Dios con sus deducciones carentes de peso exegético, y a que adopten los métodos apologéticos  realmente bíblicos. @

Notas:

1) http://www.new-testament-christian.com/apologetics.html
2) http://www.ird-renew.org/site/pp.asp?c=fvKVLfMVIsG&b=359011
3) http://jewishworldreview.com/avi/shafran_falwell_hitchens.php3
4) Vine’s Expository Dictionary of Biblical Words (Thomas Nelson Publishers, 1985).
5) Ibid.

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