La Ultima Lección – Parte 2

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La idea de escribir esta serie de  artículos, surgió del contenido del mensaje de una conferencia titulada “La  Ultima Lección” que el Profesor Randy Paush expuso en la Universidad de  Carnegie Mellon, unos meses después de que su doctor le comunicara que tenía un  cáncer en el páncreas.

En la Parte I, comunicamos al lector  usando las palabras propias del Profesor Paush que “la clase fue para mis  hijos, PERO SI OTROS ENCUENTRAN VALOR EN ELLA, SERÁ MARAVILLOSO”

Yo encontré un “valor” muy  especial en escuchar la “La Ultima Lección” en su versión original como  fue dictada a 400 catedráticos de la universidad ya mencionada; e inmediatamente  extraje las lecciones que podemos aprender para el desarrollo, fortalecimiento y  testimonio positivo de nuestra vida espiritual.

La Última Lección“, gira  alrededor de una pregunta que sirve como premisa fundamental: ¿Qué es lo que  Usted haría, si le confirmaran que tiene muy poco tiempo de vida?

Previamente, ya hemos compartido dos  puntos del compromiso que Randy Paush tomó en referencia a cómo vivir el resto  de los días de su vida, que fueron muy pocos debido a que él murió diez meses  después de aquella conferencia; pero los principios podemos ponerlos en práctica  sin estar necesariamente en la misma situación que se encontraba el autor de “La  Ultima Lección“.

Las primeras decisiones que el  Profesor Paush tomó fueron: “escoger no ser objeto de lástima” y que “quejarse o cuestionar todo lo que nos pasa, no solucionará nada”.

A continuación, seguiremos leyendo  los puntos más resaltantes de su conferencia:

“Los muros que  aparecen en nuestro camino están allí por una razón: éstos prueban con qué  intensidad nosotros queremos alcanzar nuestros deseos”

Los hijos de Dios somos concientes  que durante nuestra vida muchos “muros” tendrán que ser “derribados”,  y que nuestro Padre permitirá que aparezcan en medio del “camino  angosto que lleva a la vida”. (Mateo 7:14)

La gran mayoría de los personajes que  nosotros admiramos en las Sagradas Escrituras, no fueron eximidos de enfrentar  los “muros” de la prueba y de la aflicción; algunos fueron martirizados  por su fidelidad al Evangelio de Jesús y a la causa de Su Reino.

¿Por qué Dios permite que éstos “muros aparezcan en nuestro camino”?

Si vuelves a leer el principio del  Profesor Paush, encontrarás la respuesta; “éstos (los muros) prueban  con qué intensidad nosotros queremos alcanzar nuestros deseos”

El “deseo más intenso” que  debería motivar la vida diaria de un Cristiano, es el de agradar a Dios con una  vida de consagración y obediencia a Su Palabra; para que en el día de nuestra  muerte podamos escuchar de los labios de Jesús: “Bien, buen siervo fiel…entra  en el gozo de Tu Señor” (Mateo 25:21)

El Maestro nos previno de que “en  el mundo tendríamos aflicción” (Juan 16:33). El Profesor Paush los llamó “muros” y algunos serán tan grandes como el “muro de Jericó”; pero  aunque la Biblia nos dice que “Jericó estaba cerrada, bien cerrada…Jehová  dijo a Josué: Mira, Yo he entregado en tu mano a Jericó” (Josué 6:1)

Los “muros” de las pruebas y  de la aflicción, no serán derribados “escogiendo ser objetos de lástima” o “quejándonos y cuestionando todo lo que nos pasa”. Los “muros” que se levanten en el camino de nuestra vida, solamente podrán ser derribados  por Dios.

Pablo, que supo por experiencia  propia lo que significaban los “muros” escribió: “No les ha  sobrevenido ninguna tentación (prueba) que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados (probados) más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación (prueba) proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla(1 Corintios 10:13, Nueva Biblia De Los Hispanos)

“Vivamos el  tiempo que nos resta con optimismo y nunca subestimemos la importancia de estar  alegres”

La palabra “optimismo”, no  aparece en ninguna de las versiones que poseo; pero sí palabras relacionadas  como lo es la “esperanza”.

David escribió: “Alma mía, en Dios  solamente reposa. Porque de El es mi ESPERANZA” (Salmo 62:5); “Tú, oh  Señor Jehová, eres mi ESPERANZA, (y) mi seguridad” (Salmo 71:5)

Un hijo de Dios, que se compromete a “vivir el tiempo que le resta con optimismo (esperanza), nunca  subestimará la importancia de estar alegre” y lo expresará a viva voz como  lo hacía David: “Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré tus  maravillas. Me ALEGRARE y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo” (Salmo 9:1,2)

Y por sobre todas las cosas: “Mi  corazón se ALEGRARA en TU SALVACIÓN” (Salmo 13:5)

(Continuará…)

Gracia y Paz

Sergio

“Amigo de  Jesús”

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