Carácter versus Carisma – Parte 8

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La persona de la cual escribiremos en este artículo no estaba incluida en mi lista original para ser parte en esta serie titulada “Carácter versus Carisma”, pero su nombre fue puesto en mi mente por el Espíritu Santo mientras escribía acerca de David.

David, finalmente había podido traer el Arca de Dios a la ciudad de Jerusalén, de la casa de Obed-edom en donde permaneció por tres meses.

Aquel día de gran celebración en que el rey saltó y danzó hasta que su cuerpo quedó al descubierto había quedado en el olvido, excepto en la memoria de Mical hija de Saúl, que probablemente frustrada por ser una entre varias esposas, condenó a su cónyuge por haberse quedado desnudo como lo hace “un cualquiera” (2 Samuel 6)

Entonces, el profeta Natán, cuyo nombre significa “Dios ha dado”; aparece en la historia Bíblica en un tiempo “cuando el rey (David) habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor” (2 Samuel 7:1)

David tenía una carga emocional debido a que le parecía inapropiado, que él “habitara en casa de cedro, mientras el Arca de Dios estaba entre cortinas”; por lo tanto mandó llamar a Natán para comunicarle de su intención de edificar una casa en honor al nombre de Dios.

Natán, emocionado de escuchar la visión de su rey, animó a David diciéndole: “Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo” (2 Samuel 7:1, 2)

Pero, Dios tenía otro “plan en Su mente”, así que en aquella misma noche “vino palabra de Jehová a Natán” con el propósito de ordenarle que le dijera a David lo siguiente: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra…cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. EL EDIFICARA CASA A MI NOMBRE, Y YO AFIRMARE PARA SIEMPRE EL TRONO DE SU REINO” (2 Samuel 7:8-13)

La Biblia, no nos dice si el profeta pudo conciliar su sueño el resto de la noche, debido a que al día siguiente tendría que recordarle al rey aquel viejo refrán que dice: “El hombre propone, pero Dios dispone”; pero sí que “Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, ASÍ HABLO NATAN A DAVID” (2 Samuel 7:17)

Debemos admitir que Natán era un hombre fiel al rey de la nación de Israel. Por tal razón, animó a David cuando éste le compartió que tenía el proyecto de construir un lugar digno para ubicar el Arca de Dios.

Algunos piensan, que quizás Natán debería primeramente haber calmado a David y haberle sugerido que ambos pasaran un tiempo de oración con el fin de buscar la dirección de Dios. Pero, yo no encuentro en el resto del relato de este incidente, ni siquiera una insinuación de que Dios se haya molestado con ninguno de Sus siervos.

Dios, simplemente intervino para decirle a Natán, que David ya había cumplido su parte dentro del período de su reinado y que El en Su soberanía, ya tenía asignado que Salomón fuera la persona responsable de edificarle una casa para el Arca.

Natán, no solamente era fiel a David, sino que por sobre todas las cosas era leal al Dios que había establecido a David para cumplir Sus propósitos en medio de Su pueblo y que también lo había llamado a él a servir como Su profeta.

El asunto que deseo destacar, es que algunos creyentes muchas veces se frustran y su relación con Dios se debilita, porque no entienden que Dios es Soberano de cada una de nuestras vidas y que El hará finalmente lo que El decida hacer; sin importar si las peticiones o planes que albergamos en nuestro corazón son para una causa buena y justa.

El mismo principio deberíamos ponerlo en práctica en nuestra relación con el pastor de la iglesia en la cual nos congregamos. En alguna ocasión puede ser que tú creas que tal o cual programa o actividad sería de beneficio integrarlo a la vida de tu iglesia. Entonces muy animado le compartes a tu pastor lo que está en tu mente, sin prevenir que tu pastor te puede responder negativamente porque Dios le ha dado a él otra visión para el ministerio que está desarrollando.

Aunque, la visión que tenía David para el Arca era loable; Natán reconoció que tal proyecto debía consumarse “en el tiempo decretado” y “por la persona escogida” por Dios. Natán, fue obediente a Dios y sin titubeos o temor le comunicó a su rey palabra por palabra la directriz que había recibido de Dios.

David, reaccionó positivamente a las palabras de Natán y en ningún momento dudó que el mensaje que había recibido de su siervo, proviniera directamente de Dios. Por el contrario, le dio gracias a Dios por haberle manifestado que tenía un plan maravilloso para su descendencia.

Aproximadamente, dos años después “Jehová envió a Natán a David” (2 Samuel 12); pero en esta oportunidad era para confrontar a su rey de que “había hecho cosas desagradables ante los ojos de Jehová” (2 Samuel 11:27)

El profeta, usando la parábola de una corderita que era la única posesión que tenía un hombre pobre; y que fue despojada por un hombre rico que tenía numerosas ovejas para dar de comer a un caminante; hizo “encender el furor de David” a tal grado que le dijo a Natán: “Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte” (2 Samuel 12:5)

Entonces, Natán sin temor dijo a David: “¡TU ERES AQUEL HOMBRE!” (vs.7)

En el artículo anterior vimos que David reconoció su pecado de adulterio con Betsabé y su acto criminal en contra de Urías al decirle a Natán: “¡PEQUE CONTRA JEHOVÁ!

Los Salmos 38 y 51, escritos por la mano de David son una prueba de que el ungido de Dios, se arrepintió genuinamente y de que aceptó el juicio de Dios sobre su vida y su familia.

Pero, debemos poner nuestra atención a los rasgos de “carácter” del profeta Natán: temor a Dios y a Su Palabra; los cuales desde mi perspectiva personal por lo general no son distintivos de “carácter” entre los creyentes de la iglesia contemporánea.

Natán, puso en riesgo su pellejo o cabeza al confrontar los pecados del rey David; que bien hubiera podido “hacerlo desaparecer diplomáticamente” como lo hizo con Urías.

El profeta no hubiera sido un hombre popular o “carismático” en la iglesia del Siglo XXI.

Vivimos en días en que los pastores que realmente son dignos de su llamado, tienen que usar “guantes de seda” para tratar con el pecado en sus variadas formas. Los pastores, de acuerdo a un gran número de personas “no saben tratar a las personas desobedientes con suficiente amor, tacto, etcétera” o “no saben adaptarse a los cambios culturales y la problemática de la sociedad moderna”

Si Natán, hubiera vivido en nuestra época, hubiera sido tentado a diluir o disfrazar la “verdad”, y quizás hubiera invitado a tomar un café o un té, acompañado de galletitas dulces y la introducción de su conversación hubiera sido algo parecido a lo siguiente:

“Mi querido Davicito…si te digo algo que está en mi corazón y que creo es para tu bien… ¿no te vas a enojar?, ¿no vas a dejar de diezmar?, ¿no te vas a ir a otra iglesia?” o “Mi hermano David…le voy a decir algo que ha estado cargando mi corazón…pero no lo tomes a mal…solamente quiero que entiendas que te amo, que deseo lo mejor para ti…y después tu verás qué haces con lo que te tengo que decir”

Una persona “carismática”, que lo único que se propone en su vida es “quedar bien”, hubiera hecho lo anterior; pero como Natán era un hombre de Dios estoy seguro que hubiera hecho lo mismo que hizo tres mil años atrás, decirle a un pecador: “¡TU ERES AQUEL HOMBRE!”

La pregunta para el lector es la siguiente: ¿Es Usted un hombre o una mujer de “carácter” como Natán, que está dispuesto/a a darle al pecado el nombre que le corresponde?

“LA POPULARIDAD LLEGA MUCHO MAS FÁCILMENTE CUANDO UNO DICE LO QUE LA GENTE QUIERE ESCUCHAR. SIN EMBARGO, LA VERDADERA AMISTAD VALORA LA VERDAD AUNQUE DUELA(Luis Palau, Una Vida De Alta Definición; Pág. 64)

Gracia y Paz
Sergio A. Perelli
“Amigo de Jesús”

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