Carácter versus Carisma – Parte 10

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Isaías, nombre que significa “Jehová ha salvado” o “Jehová da salvación”; tenía aproximadamente 20 años de edad, cuando fue llamado por Dios, en uno de los períodos más críticos de la historia de la nación de Israel.

En el primer capítulo de su libro, de entrada se nos muestra que Isaías era un hombre de “carácter”, y por tal razón fue usado por Dios para denunciar la rebeldía y depravación de Su pueblo:

“Oíd cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mi. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrásToda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceiteHastiado estoy de holocaustos…No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación…son iniquidad vuestras fiestas solemnes…las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas…Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpias; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien…Venid luego dice, dice Jehová, y estemos a cuenta…Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.” (Isaías 1:2-6; 11,13 -20)

Para conocimiento del lector, los versículos escritos fueron parte del “mensaje inaugural”, que fue presentado por el profeta delante del pueblo de Dios al comienzo mismo de su ministerio.

¿Cómo hubiera reaccionado Usted, si hubiera sido parte de la audiencia de Isaías, en aquel día setecientos años antes de Cristo?

¿Es este el tipo de mensaje que desea escuchar una congregación, el “primer día de presentación de su nuevo pastor”?

Si Usted es como un gran número de personas que son parte de la iglesia universal de nuestros días, estoy seguro que no le hubieran caído muy bien las palabras del aquel siervo de Dios.

Asimismo, me atrevo a pensar; que un buen número de miembros no hubieran asistido aquella noche a la cena de bienvenida que se había preparado en honor al nuevo pastor.

Y el Lunes a primera hora, una carta firmada por la misma cantidad de feligreses hubiera sido dirigida al superintendente regional de la organización a la cual está afiliada su iglesia, solicitando que el nuevo pastor fuera removido y un nuevo pastor con “más amor”, “más tacto” y “más sensible” fuera enviado; bajo amenaza que de no ser así se irían de la iglesia.

El estado de tibieza espiritual de un gran número de creyentes, su ignorancia de la Palabra de Dios y su falta de discernimiento respecto a reconocer el “carácter” de un verdadero hombre de Dios; los hace “emocionalmente intolerantes” de tener como pastor a una persona con los rasgos del profeta Isaías.

La iglesia del Siglo XXI, no desea escuchar de ningún pastor y menos en su día inaugural que son: rebeldes, depravados, duros de entendimiento más que una bestia, que están enfermos de la cabeza y del corazón, que Dios ya está hastiado de ellos, que El ya no escuchará sus oraciones y que los va a descuartizar con una espada.

Pero, nos olvidamos que ése fue el mensaje que Dios le dio a Isaías para presentarlo delante de Su pueblo.

William MacDonald comentando acerca de la decadencia espiritual de Israel en tiempos de Isaías nos dice:

“Dios no acepta rituales (o) sacrificios…sin obediencia. Mientras el pueblo viva en pecado, su asistencia a los servicios del templo es una manera insultante de pisar Sus atrios. La mezcla de iniquidad y fiestas solemnes le es abominable, y por lo tanto El no prestará atención a sus manos extendidas, ni a sus muchas oraciones” (Comentario al Antiguo Testamento, Pág. 901)

¿Y qué clase de hombre cree Usted que Dios va a usar en este tipo de situaciones, en que los que se dicen ser hijos de Dios, están deshonrando Su nombre con sus vidas?

¿A una persona que solamente desea atraer a la gente con su “carisma”, con su “ángel” o con su “don natural de persuasión” y que lo único que persigue es “caerle bien al pueblo”?

¡No, si miramos las cosas desde la “perspectiva de Dios” y no del hombre!

Antes de la confirmación del llamado de Isaías, Dios le presentó una visión en la cual el profeta nos deja saber que vio: “al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de El había serafines…Y el uno al otro daba voces, diciendo: ¡SANTO, SANTO, SANTO, JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS; TODA LA TIERRA ESTA LLENA DE SU GLORIA!(6:1-3)

¿Cuál fue la reacción de Isaías, al tener aquella visión?

“Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.(6:5)

La visión que tuvo el profeta Isaías, le hizo no solo reconocer el “carácter Santo”, del Dios que lo estaba escogiendo para servirle; sino también su indignidad de presentarse delante de El.

Asimismo, reconoció y confesó su estado pecaminoso; entonces Dios envió a unos de Sus serafines teniendo en su mano un carbón encendido y poniéndolo sobre su boca le dijo: “He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado

Una vez que Dios vio la condición espiritual y lo genuino de la humillación por parte de Isaías, preguntó: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: ¡HEME AQUÍ, ENVÍAME A MI!” (6:8)

¿Cuál fue el mensaje que ahora Isaías tendría que dar a Israel?

El profeta recibió la orden de informarle al pueblo que el juicio y el castigo divino seguiría cayendo sobre ellos “hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres” (6:11,12).

Aunque quedaría un remanente o una simiente santa (una décima parte), ésta también pasaría por un tiempo de tribulación para que no se olvidaran de su Dios.

¿Cómo recompensó Dios el “carácter” de Su siervo?

Al profeta Isaías, le fue conferido el privilegio de anunciar que nuestro Señor Jesús nacería de una virgen, que Su nombre sería “Emanuel” (7:14) y que llegaría a ser “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (9:6)

¡Vale la pena ser obediente a Dios! ¡Vale la pena ser un hombre de “carácter”!

Gracia y Paz
Sergio A. Perelli
“Amigo de Jesús”

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