Carácter versus Carisma – Parte 12

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El autor de la Epístola a los Hebreos, que la mayoría de los comentaristas y estudiosos reconocidos de la Biblia concuerdan en decir que fue el apóstol Pablo; al final de la lista de los hombres y mujeres de la fe que él menciona en el capítulo 11, encontramos un grupo de nombres encabezado por Gedeón.

Dios llamó a Gedeón, en un período de la historia en que “los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años” (Jueces 6:1)

Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, en Ofra, para esconderlo de los bandidos madianitas que habían empobrecido a Israel destruyendo sus cosechas y robándoles su ganado; cuando se le apareció el ángel de Jehová y le dijo: “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente…Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel…Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre” (6:12, 14, 16)

A pesar de que Gedeón era un hombre “esforzado y valiente”; también era un hombre sensato y juicioso. Aunque reconoció que había sido escogido por Dios, no buscó una entrevista con lo medios de prensa, radio y televisión para comunicarles de que él era el único hombre en la nación capacitado para liberar a Israel del yugo de sus opresores.

Por el contario Gedeón, le pidió a Dios lo siguiente: “Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo” (6:17)

Y cuando se percató que el “ángel de Jehová” era una aparición (teofanía) de Jesús glorificado, temiendo por su muerte exclamó: “¡Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara!” (6:22)

Es obvio que Gedeón, era un hombre de “carácter”, respetuoso de la Santidad de Dios y muy consciente que El lo había escogido no por su “carisma”, su “don natural de persuasión” o por su “ángel”; sino por Su gracia y misericordia.

Aquella misma noche, destruyó el altar de Baal que estaba en la casa de su padre, ofreció un toro en sacrificio de holocausto con la madera de la imagen de Asera que había cortado y edificó un altar a Dios en la cumbre de un peñasco que se encontraba en el área.

El relato del libro de Jueces nos dice que “entonces el ESPÍRITU DE JEHOVÁ VINO SOBRE GEDEON” (6:34). De esta manera, Dios estaba confirmándole a Gedeón, que todo lo que habría de acontecer en el futuro, no sucedería basado en sus “dones naturales”, su “esfuerzo” y “valentía”; sino gracias al poder del “ESPÍRITU DE JEHOVÁ”.

¿Qué iba a hacer Dios por medio de Gedeón; pero con el poder de Su Espíritu?

Dios le ordenó a Gedeón que con 300 hombres (los que pasaron la prueba de lamer las aguas con su lengua como lo hace un perro); se enfrentara al ejército enemigo que tenía “solamente” 135,000 hombres. (8:10)

¿Qué es lo que ocurrió?

Dios cumplió Su palabra que había dado a Gedeón cuando le prometió: “Con estos trescientos hombres…los SALVARE, y ENTREGARE a los madianitas en tus manos” (7:7)

La historia concluye haciéndonos conocer que “Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón” (8:28)

Gedeón, es un ejemplo de lo que Dios puede hacer por medio de un humilde campesino, que por Su gracia y Su poder, fue transformado primero en un gran guerrero y después en un excelente gobernador por medio de quien Dios trajo a Su pueblo un período muy extenso de paz y prosperidad.

Lamentablemente, la Biblia nos dice que después de su muerte su hijo Abimelec, no sólo “hizo mal contra su padre, matando a sus setenta hermanos” (9:56); sino que “los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales…no se acordaron de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor; ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel(8:33-35)

Abimelec, escogió ser un “hombre popular” y se concentró en “atraer la atención hacia su persona”, a tal grado de mandar matar a sus propios hermanos para “no tener ninguna competencia” ni siquiera en el círculo de su familia.

Gedeón, fue un hombre de “carácter”, que reconoció que su fuerza y valentía no lo llevarían por sí solas a liberar al pueblo de Dios de ser humillados y afligidos por sus enemigos.

Gedeón, fue un hombre de “carácter”, que fue obediente al “Ángel de Jehová”, sabiendo que la victoria final no estaría condicionada a sus “dones naturales”, sino al poder del “Espíritu de Jehová”.

Gracia y Paz
Sergio A. Perelli
“Amigo de Jesús”

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