Carácter versus Carisma – Parte 17

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La nación de Israel tiene durante el año diferentes tipos de festividades; la mayoría de ellas para agradecer cómo la mano de YHWH los liberó, protegió y preservó durante diferentes épocas de su historia comenzando principalmente con la salida de Egipto después de haber sido esclavos de aquella nación por cuatrocientos años.

Las tres festividades más grandes en el contexto de la historia Bíblica son: la Pascua, la de los Tabernáculos y la de Pentecostés.

Pero, treinta días antes de la Pascua, a mediados del mes de Febrero o Marzo dependiendo del año; el pueblo de Israel hasta el día de hoy, celebra la “Fiesta de Purim”.

La cena festiva, comienza con la lectura de la copia de un libro de la Biblia escrito a mano en un rollo de pergamino.

La comida principal es acompañada con un pan llamado Jalá, grande y trenzado para evocar las cuerdas empleadas para colgar a un hombre malvado en una horca que él mismo había preparado para ejecutar a otra persona y unos pastelitos dulces rellenos con semillas de amapolas molidas y pasas chicas sin semillas, que se llaman Hamantaschen u Oznein-Haman.

En el párrafo anterior, he subrayado intencionalmente algunas palabras con el fin de provocar en la mente del lector la inquietud de descubrir por sí solo, en qué libro de la Biblia se encuentra el origen de la “Fiesta de Purim”.

¿Necesita una pista adicional?

En medio de la algarabía que produce la ocasión, es costumbre que los que participan en la fiesta levanten frecuentemente sus copas de vino para exclamar: “¡Bendito sea Mordejai!” y “¡Maldito sea Hamán!”

¿No se le ha ocurrido pensar en que Mordejai es la misma persona que Mardoqueo y que Hamán no es otro que Amán?

¿Y en dónde encontramos los nombres de estos dos personajes?

Los nombres de Mardoqueo y Amán, los encontramos en el libro de Ester, que es uno de los dos libros de la Biblia que tienen el nombre de una mujer.

La “Fiesta de Purim”, recuerda un episodio que constituye la historia del pueblo judío y que ocurrió hace dos mil quinientos años en Persia (hoy Irán), principalmente en su capital Shushán o Susa (hoy reducida a restos arqueológicos) “en los días del rey Asuero, que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias” (Ester 1:1)

El relato Bíblico comienza diciéndonos que “en el tercer año de su reinado (Asuero)hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos…a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias, para mostrarles las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por ciento ochenta días” (1:3,4)

Y cumplidos los días del primer banquete “hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo” (1:5)

En el séptimo día “estando el corazón del rey alegre de vino, mandó…que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey; y el rey se enojó mucho, y se encendió de ira” (1:10-12)

Entonces el rey Asuero, aconsejado por Memucán uno de los siete príncipes de Persia y de Media, decretó la expulsión de la reina Vasti del palacio real. Y sosegada su ira; Asuero  convocó un “concurso de belleza” entre las jóvenes vírgenes de la nación con el fin de que la ganadora tuviera como premio ocupar el lugar de la repudiada Vasti.

El jurado de “Miss Persia 478 a.C.”, motivado por la recomendación de Hegai eunuco del rey, coronó a una joven huérfana de “hermosa figura y de buen parecer” (2:7) llamada Hadasa, es decir Ester, como la nueva reina de Susa.

“Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza” (2:17)

Un tiempo después de que Ester fue coronada, su tío Mardoqueo quien la había adoptado como hija suya; denunció a la reina que dos eunucos responsables de la guardia de la puerta estaban conspirando para asesinar al rey. Bigtán y Teres fueron ahorcados después de una investigación del asunto, y Ester se aseguró de que el honor de lo acontecido se acreditara al nombre de Mardoqueo.

Pero, hasta esta parte de la historia del libro “Ester no había declarado cuál era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase” (2:10)

Podemos comenzar a tener un vislumbre del “carácter” de Ester al ser sumisa y obediente a la autoridad de Mardoqueo, quien la amó y protegió como si fuera su propia hija.

Aquella muchacha cautiva ahora convertida en la reina de uno de los más grandes imperios de su mundo, se le muestra como “una mujer de claro juicio, de un excelente dominio propio y capaz de los más notables sacrificios” (Lockyer, Herbert; Todas Las Mujeres De La Biblia, Pág. 65)

(Continuará…)

Gracia y Paz
Sergio A. Perelli
“Amigo de Jesús”

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