¿Qué es la Iglesia Emergente?

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Preguntas recibidas

 

¿Qué es la Iglesia Emergente?

Estimado Pablo: Ha llegado a nuestro conocimiento la existencia de un nuevo movimiento dentro del Cristianismo con el nombre de Iglesia Emergente. ¿Podrías explicarnos algo al respecto?

Respuesta:

Primero que nada déjame darte, mi estimado hermano, algunos nombres de líderes destacados en el movimiento de la Iglesia Emergente. Sin lugar a dudas, el personaje más prominente en el liderazgo es Brian McLaren, un ex-profesor de Inglés que hoy es pastor de una congregación, conferencista y autor de varios libros. La revista Americana TIME lo incluyó en la lista de “Los 25 líderes evangélicos de más influencia en América”. McLaren es también miembro del directorio de Sojourners, una organización que practica el activismo social. Christianity Today, la otrora digna publicación fundada por Billy Graham (hoy con un marcado sesgo liberal), premió en 2002 a McLaren por su libro “Una Nueva Clase de Cristiano”, y otros libros suyos son considerados cuasi-sagrados dentro del movimiento emergente.

Otros nombres asociados con la corriente son Tony Jones (Princeton Theological Seminary), Dan Kimball (Vintage Faith Church – Santa Cruz, California), Eddie Gibbs (Fuller Seminary), Erwin McManus (una especie de guru espiritualista), Leonard Sweet (Drew University, más cercano a la Nueva Era que a Cristo), y el tristemente célebre Rob Bell, pastor de Mars Hill Bible Church. La lista puede extenderse con varios nombres, pero por razones de espacio nos detenemos aquí.

¿Qué enseña la Iglesia Emergente? Sus promotores consideran que el mundo ha cambiado y está cambiando radicalmente y la Iglesia debe cambiar junto con él. Ellos piensan que el posmodernismo ha roto con el pasado y la Iglesia debe hacer lo mismo para poder ser efectiva y de relevancia en este nuevo clima. Se necesita, según la Iglesia Emergente (I.E. en adelante), una nueva clase de cristiano.
Según estos amigos, la Iglesia debe orientarse hacia la cultura moderna y en el proceso debe reexaminar y cuestionar cada creencia y cada práctica en la Iglesia, a los efectos de encontrar  nuevas formas de definirlas y expresarlas. Si tú llegaras a visitar los blogs emergentes, encontrarías que prácticamente toda doctrina y todo valor moral puede ser puesto en duda. Daría la impresión de que esta gente está reinventado el cristianismo de arriba a abajo. En este proceso verás que muchos términos cristianos están siendo radicalmente redefinidos.

Lo que es aun peor, según la I.E. no existen fundamentos para ninguna creencia, por lo tanto es imposible llegar a conocer la verdad absoluta. De ahí es que son llamados “post-fundacionalistas” ya que niegan el fundacionalismo epistemológico (la noción de que poseemos un cierto conocimiento tan firme que sirve de base para obtener más conocimiento). El relativismo típico de la I.E se basa en la postura de que a menos que nosotros seamos Dios, nada puede ser conocido objetivamente y en definitiva (palabras de D.A. Carson, un crítico de la I.E.).

Los filósofos y teólogos posmodernistas insisten en que la verdad es conocida y validada dentro de nuestras comunidades, i.e., la cultura es relativa. No existen verdades que trasciendan nuestras comunidades, por lo tanto no podemos ser dogmáticos y la ortodoxia cristiana debe abrazar muchas creencias que los cristianos históricamente han considerado aberrantes o heréticas. McLaren, el líder absoluto de la I.E., se rehúsa categóricamente a decir que el cristianismo es superior a otras religiones.

Como la verdad absoluta es imposible de ser conocida, tampoco podemos ser dogmáticos acerca de los valores morales. Absolutos respecto a temas como el homosexualismo son considerados obsoletos. Los cristianos pueden beber en exceso, concurrir  a los nite-clubs, ver películas con contenido sexual explícito y usar lenguaje obsceno, porque ello crea una oportunidad para que algunos “emergentes” puedan enseñar a los del ambiente secular que los cristianos posmodernistas no son arrogantes al punto de pensar que son superiores moralmente al hombre secular moderno.

Como la verdad absoluta no puede ser conocida, según la I.E. no podemos predicar dogmáticamente y debemos dialogar con la gente de otras creencias. En mi opinión, los “cristianos emergentes” rechazan la noción de que debemos ser luz en medio de un mundo en tinieblas, y que debemos predicarles a los que se pierden. En lugar de ello, enseñan que debemos entablar un diálogo o conversación con la gente de diferentes creencias.

“Conversando” con el incrédulo lo atraeremos a ser parte de nuestra “comunidad”, y así podrá entender lo que los emergentes enseñan. Esto por supuesto, en mi opinión, es una negación de las Escrituras. El plan para alcanzar al pagano parece ser: actuar como ellos y una vez que ellos se unen con nosotros ¡Dios nos libre de proclamar el Evangelio ya que no debemos de ser dogmáticos! La Biblia, por el contrario, nos insta a proclamar el Evangelio confiando  en el poder del Espíritu Santo para iluminar y convencer al pagano (1 Co.2; 1 Tes. 1:9). Conclusión: La Palabra de Dios llamando a los hombres a arrepentirse y creer en Jesucristo, no es proclamada desde los púlpitos de la Iglesia Emergente.

Algo muy curioso en todo esto es el hecho de que si bien todos los hombres, no importa sus creencias, son llamados a participar en la “conversación” de la I.E. y son recibidos con los brazos abiertos y buenas palabras, los evangélicos “dogmáticos” son tratados despectiva y agresivamente por el movimiento.

Debido a que la verdad proposicional es como mínimo dudosa, la única ancla y médula sólida y segura del cristianismo está en los sentimientos espirituales y en la acción social (buenas obras). Sumado a esto, para volver a “sentir” lo sagrado debemos reconectarnos con las antiguas formas de adoración. Elementos como los candelabros y actividades como los retiros “silentes” son populares dentro del movimiento. Cosas como éstas son medios para separarse o desconectarse con la cristiandad “moderna” (nosotros los conservadores, en otras palabras). La cadena sigue con el siguiente eslabón: como lo sublime puede ser experimentado por medio de ritos externos, el utilizar elementos de arte es importante para la “contemplación” espiritual.

Para finalizar, debemos señalar que el objetivo o meta final de la I.E. es hacer del mundo un mejor lugar. Se trata de la clásica utopía cuya visión es que los “oprimidos” del mundo sean libres, los pobres ya no sean más pobres y el planeta sea libre de contaminación. Este paraíso se logrará por medio de la militancia social. Muchos líderes del movimiento creen que es egoísta vivir con la expectativa de la Segunda Venida de Cristo.

Como vemos, estamos frente a un ejemplo claro de cómo la Iglesia ha sucumbido y en lugar de influenciar la cultura, es absorbida por la cultura. Más que ello, yo veo esto como parte de la apostasía galopante que afecta el cuerpo de Cristo. Oremos para que este movimiento no alcance el sector de habla hispana.<>

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