Muere niña víctima de la doctrina de la sanidad en la expiación

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Agosto 2, 2009

Muere niña víctima de la doctrina de la sanidad en la expiación

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El sonriente individuo no llevó a su hija de 11 años al  hospital. Decidió solamente orar por su sanidad. La niña murió.

El escueto cable de Associated Press reporta que Dale Neumann fue encontrado culpable ayer de asesinato en segundo grado por la muerte de su hija de 11 años, Madeline, quien falleció de diabetes no diagnosticada. La fiscalía consideró que la niña debió ser llevada al hospital porque ya no podía caminar, comer, ni hablar. Madeline murió en el piso de su casa rural de Weston, Wisconsin, mientras que un grupo de familiares la rodeaba y oraba por ella. Alguien llamó recién al número de emergencia 911 cuando la niña dejó de respirar. Tanto el padre como la madre podrían recibir una sentencia de hasta 25 años.

Según el cable, éste fue el primer caso en Wisconsin relacionado con el evangelio de la sanidad o Palabra de Fe. El padre de la niña, quien en el pasado estudió para ser un ministro carismático, testificó durante el juicio que él creyó que Dios sanaría a su hija y jamás pensó que ella moriría. Neumann dijo que Dios promete sanar en la Biblia. Neumann expresó: “Si yo voy al doctor, estoy poniendo primero  al doctor antes que a Dios”. Ir al doctor es igual a no creer que  Dios hará lo que dijo”. El fiscal declaró que Neumann es un individuo “inflado de orgullo” en cuanto a su interpretación de la Biblia y  que egoístamente dejó que su hija muriera como un prueba de su fe.

Si, mis amigos, la historia no es más que el resultado del evangelio de la Salud predicado por los exponentes de la Confesión Positiva o Movimiento de la Fe. Mediante el retorcimiento de la Escritura este evangelio enseña que Dios siempre quiere sanar al enfermo. Si la persona no sana es porque está en pecado o porque no tuvo suficiente fe, sobre todo para enviar una donación al charlatán de turno, sea Benny Hinn, Kenneth Copeland, Joyce Meyer, Guillermo Maldonado o cualquiera de “los lacras que lucran”, como yo les llamo, con la ingenuidad de sus seguidores.

El evangelio de la sanidad viene siempre acompañado por el evangelio de la prosperidad. Ambos son una dupla fatal de asesinos silenciosos. El primero puede matar el cuerpo, como en el caso de la niña Madeline y otros, y el segundo mata el espíritu (cuando no su cuenta bancaria) al ser ahogado por la avaricia. Es el deber de la iglesia denunciar a estos falsos maestros y sus doctrinas perniciosas, y corresponde señalar que la iglesia de Cristo ha fallado en esta tarea.

Los enemigos de la iglesia siempre se han distribuido en dos frentes, el externo (las sectas, las religiones mundiales, el ateísmo en sus varias formas y el sistema  mundial), y el frente interno (falsos maestros dentro del cristianismo). Cuando hablamos de los negociantes de la Palabra de Fe, nos referimos a estos últimos.

El apóstol Pablo pudo ver a través de los corredores del tiempo la llegada de estos lobos con piel de cordero:

“Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras de sí a los discípulos”. (Hch. 20:29-30)

A su vez, Pedro advierte:

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones por los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.” (2 P. 2:1-30)

Notemos:

1. Son falsos maestros. No son cristianos.

2. “habrá entre vosotros”. Están dentro del cuerpo de Cristo. Una cosa es tratar con los enemigos que están del otro lado del muro, y otra con los quinta columnistas infiltrados entre nosotros bajo un manto de oscuridad.

3. No se presentan entre nosotros con un gorro que dice “herético” o “falso maestro”. Son individuos cuyo lenguaje es similar al nuestro. Ingresaron a nuestras iglesias con la aprobación y beneplácito de la congregación, la cual los admira y elogia como ejemplos de alta espiritualidad.

4. Las doctrinas son introducidas encubiertamente. La experiencia muestra que las doctrinas heréticas y/o aberrantes suenan ortodoxas o inofensivas al oído carente de discernimiento (90% de la iglesia, según mi opinión).

5. La influencia de estos falsos maestros no es de carácter marginal o insignificante. Sus doctrinas y sus liderazgos serán seguidos por muchos, no por un grupo pequeño.

6. Por culpa de ellos el camino de la verdad será blasfemado. Cualquiera que observa la conducta de estos maestros y ministerios sin ser cristiano, se da cuenta que existe una seria anomalía en la conducta de estos líderes y seguidores.  Los comentarios varían desde: “Es increíble como roban a la pobre gente”, o”¿Son estos los seguidores de Jesús?, a “Cuidado con los cristianos, te roban vivo. Son todos ladrones”. Estos maestros arrastran el nombre de Jesús por el lodo.

Lamentablemente el Movimiento de la Fe ha avanzado en Latinoamérica con un ímpetu sorprendente, haciendo presa de gente doctrinal y espiritualmente raquítica. No digo que todos sean víctimas de estos falsos maestros. Muchos son víctimas de sus propias aberraciones. No están buscando a Dios sino una solución rápida a sus problemas, y en realidad están bajo el juicio de Dios por su incredulidad. Sus labios le honran pero sus corazones están lejos de él.

Habiendo debatido con líderes de segunda categoría de este falso evangelio de salud, prosperidad y confesión positiva en diferentes foros de Internet, he concluido que son prácticamente inalcanzables por medio de la exhortación, iracundos y salvajes en sus reacciones ante quien trata de razonar con ellos (igual a sus maestros), y opuestos a todo intento de corregir sus errores de interpretación bíblica. No podía faltar el orgullo inflado de sus corazones, como bien lo señalaba el fiscal en el juicio de Dale Neumann.

Sirvan mis palabras de advertencia para que otros no caigan en las redes de este evangelio de muerte. En el juicio final, la niña Madeline, y otros que dejaron de tomar sus medicinas porque se les dijo que estaban sanos, se levantarán como testigos contra estos lobos. <>

Pablo Santomauro

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