Sueños, Profecías y Visiones

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Sueños, Profecías y Visiones

En el Centro de Investigaciones Religiosas (CIR) recibimos a menudo preguntas como la siguiente: “Un individuo me comunicó que tuvo un sueño de algo que me ocurriría en el futuro — ¿Cómo debo tomar esto?”

Otra pregunta común es: ¿Qué de las visiones y predicciones acerca del futuro que tan a menudo oímos de parte de gente fuera y dentro de la Iglesia?

Respuesta:

Con respecto a personas que reclaman que Dios les ha dado una profecía, sueño, visión o revelación de un evento futuro, ya sea en la vida personal, de una nación o del mundo en general, el tiempo es una de las maneras más efectivas para conocer la veracidad del anuncio. La Biblia lo expresa así:

El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él (Dt. 18:20-22).

La Escritura, además, nos da claras instrucciones para discernir. Primero, debemos de considerar la vida espiritual de la persona que emite tal predicción. ¿Es un hombre o una mujer de Dios? ¿Refleja su vida a Jesucristo? Segundo, si la persona dice ser un líder cristiano:  ¿Es su doctrina realmente bíblica o transmite falsas enseñanzas? Recuerden que hay frutos en la vida personal y frutos doctrinales por los cuales podemos juzgar la credibilidad de un individuo (Mt. 7:15-16; 2 Ti. 3:5; 1 Jn. 4:1-3).

¿Qué pasa si el evento anunciado llega a suceder?  
Aquí volvemos al principio mencionado anteriormente. Consideremos de dónde viene o de quién procede el anuncio, veamos lo que dice la Biblia:

Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare la señal o prodigio, y se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conocistes, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma  (Dt. 13:1-3).

Esto nos dice que por más acertada que haya sido la predicción, si el “profeta” guía a las personas en dirección equivocada, debe ser considerado un falso profeta. Deuteronomio 13:5 nos dice: “Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto . . .”. El Nuevo Testamento también nos advierte que habrá quienes predicarán un falso evangelio (Gál. 1:6) y a un falso Jesús (2 Co. 11:4).

No solamente las sectas lideran a sus adeptos tras un falso evangelio y un falso Jesús, sino que también corrientes de doctrinas aberrantes dentro del cristianismo tales como el Movimiento de la Prosperidad predican a un Jesús rico, con vestuario de lujo y que vivía en una mansión.

¿Qué de las personas u organizaciones que establecen fechas para 
la Segunda Venida de Cristo?  
Tal persona u organización está en directa contradicción con la autoridad bíblica:
  
Pero de aquel día y de la hora nadie la sabe, ni aun los ángeles, que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. (Mr. 13:32)

No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad. (Hch. 1:7)

Todas las predicciones que se han hecho a través del tiempo sobre la segunda venida de Cristo, tienen un factor común:  Todas han sido exactas en una sola cosa — todas han estado 100% equivocadas.

¿Qué de aquellos que dicen haber tenido visiones del cielo y haber visto a Jesús y hablado con él personalmente?
En 2 Corintios 12, Pablo nos dice que él mismo fué arrebatado al cielo donde oyó palabras que el hombre no está autorizado a expresar.  El contexto del pasaje nos indica que al apóstol Pablo no le fué permitido hablar de la revelación que tuvo. ¿Cómo es que esta gente puede describir con lujo de detalles las escenas celestiales y las palabras que intercambiaron con Jesús?  Es significativo que ninguno de los que describen la apariencia de Jesús lo describe como lo describió Juan:  “. . . cuando le vi, caí como muerto a sus pies. . .” (Ap. 1:17)

En una ocasión un pastor en su sermón habló de un sueño que tuvo.  El sueño consistió en que él estaba en la presencia de Jesús, el cual le dió a probar una comida celestial, la que resultó ser de una esquisitez extraordinaria.  ¿Qué podemos decir de esto?  Bueno, el sueño puede haber sido real, nosotros no cuestionamos la autenticidad del sueño, pero lo más probable es que esa noche, ese pastor se fue a la cama con hambre y sin cenar.

Las preguntas que realmente debemos hacernos frente a este tipo de declaraciones son:  ¿Cuál es la relevancia del sueño? ¿Qué propósito puede tener el sueño en la expansión del Reino de Dios? ¿Con qué objetivo Dios puede haberlo dado? ¿Trae el sueño gloria a Dios?  Las respuestas a estas preguntas son” ninguna”, “ninguno” y “no”. La verdad es que el sueño y su relato sólo traen gloria al que lo cuenta.  Dios nos dice en Jeremías 23:32:

He aquí yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo.

Dios también declara lo siguiente acerca de estos “profetas modernos”:

Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. (Jer. 23:22)

Para finalizar, repitamos la pregunta retórica de José: “¿No son de Dios las interpretaciones?” (Gn. 40:8) La respuesta es ¡Sí! No cualquiera puede interpretar sueños o visiones, Sino que  debe ser comisionado por Dios, como en el caso de José y más adelante de Daniel.

Cualquier supuesta “revelación” debe ser comparada y puesta en tela de juicio con la Escritura, i. e., con todo el consejo de Dios.  Si la revelación contradice la Biblia, o simplemente es irrelevante con respecto al contexto bíblico, debe ser desechada (Hch. 17:11; 2 Ts: 5:23).

2 Pedro 1:3 dice que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de Jesucristo, el Verbo encarnado.  Conociendo la palabra de Dios, conociendo su revelación y caminando diariamente con él en el Espíritu, no tendremos dudas acerca de su voluntad para nuestras vidas.

Sí hay un futuro glorioso para el cristiano expresado en las magnificas promesas de la Palabra de Dios. En cuanto al futuro en lo que tiene que ver con la vida diaria, podemos citar aquel dicho que dice:  “No sabemos lo que nuestro futuro guarda, pero si sabemos quien guarda nuestro futuro”.<>

Pablo Santomauro

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