¿Desea Usted recibir las bendiciones de Dios?

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¿Desea Usted recibir las bendiciones de Dios?

Parte: I

Autor:

Sergio A. Perelli

En la Primera Epístola de Juan se nos dice: “y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él…” (3:22)

Un poco más de sesenta años antes, el apóstol Juan había escuchado de Jesús las siguientes palabras: “y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22)

Los exponentes de la Teología de la Sanidad y/o de la Prosperidad han distorsionado versículos como los que he compartido para lavarle el cerebro a los incautos y justificar que a Dios podemos “someterlo” o “manipularlo” a responder “positivamente” a las peticiones de nuestro corazón solamente “clamando con fe”.

No podemos negar que la Palabra de Dios nos exhorta a “orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17) y también nos confronta con la verdad de que “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6); pero ¿quiere decir esto que si oramos constantemente y con fe, vamos a recibir de Dios cualquier cosa que le pidamos o necesitemos?

Si leemos con atención las palabras de 1 Juan 3:22, descubriremos que las promesas de Dios siempre están condicionadas a nuestra obediencia, y en el versículo que estamos considerando se nos dice: “y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque: GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS HACEMOS LAS COSAS QUE SON AGRADABLES DELANTE DE EL”.

En mi opinión personal, el versículo mencionado es uno de los más claros que responde a la pregunta: ¿Qué tengo que hacer para que Dios conteste mis oraciones?

La primera condición que nos presenta el mensajero de Dios es que debemos GUARDAR SUS MANDAMIENTOS.

La Nueva Versión Internacional  y otras versiones más adaptadas al lenguaje contemporáneo dicen: “OBEDECEMOS SUS MANDAMIENTOS”.

Es interesante hacer notar que el verbo teréo (guardar, cumplir, conservar, retener) es derivado de la palabra griega terós y que significa “vigilia”. Entonces lo que nos quiere decir Juan es que un hijo de Dios debe mantenerse en constante estado de “vigilancia” y “custodia” para “guardar” y/u “obedecer Sus mandamientos”.

Durante su ministerio, Jesús ya había exhortado a sus discípulos en el área de la obediencia y el mismo apóstol registró las palabras del Maestro: “Si me amáis, GUARDAD MIS MANDAMIENTOS. El que TIENE MIS MANDAMIENTOS, Y LOS GUARDA, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. El que me ama, MI PALABRA GUARDARA; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, NO GUARDA MIS PALABRAS” (Juan 14:15,21, 23, 24)).

Las iglesias del mundo en que vivimos están llenas de personas que dicen “amar a Dios”, pero que no “guardan” “obedecen Sus mandamientos” y peor aún su corazón está infectado con una doctrina demoníaca de que se van a salvar sin importar de qué manera ellos/as se conducen en su vida privada.

Estoy seguro, de que si Jesús hoy fuera pastor de una iglesia se ofenderían si lo escucharan decir las palabras presentadas a sus discípulos hace dos mil años atrás y hasta se atreverían a confrontarlo diciéndole: ¿Y quién es Usted para decirnos que no amamos a Dios y que el Padre no nos ama porque somos “de acuerdo a Usted” desobedientes a Su Palabra? ¿Y quién es Usted para juzgarnos? ¡Dios conoce nuestro corazón!

En algo tengo que estar de acuerdo con éste tipo de personas y es que Dios sí conoce nuestro corazón y el autor que escribió el Salmo más extenso de la Biblia también lo sabía:

“Bienaventurados los perfectos de camino. LOS QUE ANDAN EN LA LEY DE JEHOVA. Bienaventurados LOS QUE GUARDAN SUS TESTIMONIOS, y con todo el corazón le buscan. Pues no hacen iniquidad LOS QUE ANDAN EN SUS CAMINOS. Tú encargaste que SEAN MUY GUARDADOS TUS MANDAMIENTOS. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos, PARA GUARDAR TUS ESTATUTOS! Entonces no sería yo avergonzado, cuando ATENDIESE A TODOS TUS MANDAMIENTOS. Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere tus justos juicios. TUS ESTATUTOS GUARDARE; no me dejes enteramente.

¿Cómo puede una persona que dice ser hijo de Dios creer que Dios bendecirá su vida sin GUARDAR SUS MANDAMIENTOS?

Hijitos míos digo yo como diría Juan: “El que GUARDA SUS MANDAMIENTOS, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Juan 3:24)   

¿Desea Usted permanecer en Dios? ¿Desea que Dios permanezca en Usted?

Entonces debemos GUARDAR SUS MANDAMIENTOS.(Continuará)

Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”

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