La Seguridad de la Salvación

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La Seguridad de la Salvación

(¿Podemos tener la certidumbre de que somos salvos?)

¿Cómo puedo saber si soy realmente un hijo de Dios? Esta una de las preguntas más prácticas e importantes que alguien puede hacerse. Yo he encontrado que hay muchas personas que asisten a iglesias evangélicas que no están seguras de su destino eterno. Por ello reitero la pregunta: ¿Sabe usted si tiene vida eterna? ¿Si es salvo realmente? ¿Si ha nacido de nuevo?

La historia de la doctrina

La historia de la doctrina de la seguridad salvífica está plagada de falsas perspectivas en el tema. El cristiano debe estar dispuesto y ser resoluto en cuanto a despojarse de sus previas ideas y centrarse en las Escrituras solamente. Las falsas nociones relacionadas con la inseguridad de la salvación han robado al pueblo de Dios del gozo y la certidumbre de una salvación segura e indestructible.

La Iglesia Católica negó a sus fieles la posibilidad de tener seguridad salvífica en el Concilio de Trento. Esto es entendible ya que la ellos enseñan que la salvación depende de:

  1. Sus obras—no la obra de Cristo solamente.
  2. Su vida—no la vida de Cristo solamente.
  3. La perseverancia suya—no la fidelidad de Cristo solamente.
  4. Las circunstancias de su muerte—no la muerte de Cristo solamente.

Respuesta Bíblica

La Biblia enseña claramente que podemos tener la certidumbre de nuestra salvación. Esto lo podemos comprobar en 1 Juan 5:13; 2 Pedro 1:10; Ro. 6:23; 2 Ti. 4:18; etc. Somos salvos gracias a la obra de alguien más, específicamente Jesucristo (Ro. 5:6-10; Ef. 2:8-10; Tit. 3:5). Cristo lo ha hecho todo por nosotros. La certidumbre de la salvación es una de las más poderosas herramientas para testificar ante los católico romanos. ¡Ni siquiera el Papa está seguro de su salvación!

En el presente

En tiempos modernos ha habido un resurgimiento de la doctrina católica por vía del Arminianismo [1], el cual básicamente enseña que usted es salvo si vive propiamente. Usted pierde o gana su salvación dependiendo de sus obras. Hay cristianos que piensan que ganan y pierden la salvación varias veces al día. El único tiempo en que gozan de seguridad es cuando duermen.

Algunos reformadores protestantes se fueron al otro extremo y enseñaron que una persona que no tiene seguridad de su salvación, simplemente no es salva. En otras palabras, la certidumbre de la salvación es inherente a la fe salvífica, i.e., la salvación incluye la seguridad.

Esta posición de los reformistas ha revivido en algunos círculos fundamentalistas que enseñan que si usted es salvo lo sabe, y si no lo sabe es porque no es salvo. Son los mismos grupos que lo harán sentir que no es salvo o no es muy espiritual si usted no sabe el momento exacto en que fue salvo. Esto me pone a mí en aprietos porque no puedo recordar exactamente el día de mi salvación.

Respuesta bíblica

La Biblia enseña que un cristiano puede tener la necesidad de la certidumbre. Esto es fácil de demostrar simplemente  viendo los mandamientos del Nuevo Testamento que nos instan a buscar la seguridad (1 P. 1:10; 1 Jn. 5:13). Si todos los creyentes automáticamente tuvieran la certidumbre como parte de la fe salvífica, no hubiera necesidad de exhortarlos para que la procuraran. Por lo tanto, se puede ser salvo aun careciendo de seguridad personal con respecto a ella.

Una vista errónea de la seguridad salvífica

Un subproducto del evangelismo en masa por medio de las cruzadas y de las llamadas al altar invitando a recibir a Cristo, es que muchos entienden que todo lo que tienen que hacer es pasar al frente y repetir la clásica oración por parte del evangelista de turno o del pastor. Luego el nuevo creyente es dejado en manos de un consejero que lo felicita, le da una Biblia y supuestamente le orienta en cuanto a su nueva vida en Cristo. Yo no sé si algunos estamos fallando en esta etapa pero son muchos los que andan por ahí sin haber concurrido a ninguna iglesia en toda su vida, pero sin embargo reclaman ser salvos. No estoy diciendo que no debamos evangelizar a través de cruzadas o llamar al altar, yo creo en eso. Pero me gustaría que además de la oración recibiendo a Cristo pusiéramos énfasis en el hecho de que a posteriori se espera un cambio en la vida del nuevo creyente. Yo no creía que podría haber personas que reclamaran ser salvas a pesar de tener un testimonio completamente negativo hasta cuando hablé con alguien con quien tengo una relación de negocios. Esta amiga me dijo que hace muchos años había aceptado a Cristo (y por ende era salva), sin embargo yo sabía que ella nunca había hecho sombra por la puerta de una iglesia en su vida. Obviamente, estamos ante una falsa fe o seguridad salvífica.

Respuesta bíblica

La seguridad y la certidumbre de la salvación no es algo que puede ser pasado de humano a humano. Es una obra del Espíritu Santo (Ro. 8:16; 1 Jn. 3:24, 4:13). Si bien la seguridad puede ser explicada por un consejero o un maestro, sólo el Espíritu Santo puede conceder esa certidumbre al creyente.

Doctrina bíblica de la certidumbre

1)    El fundamento de la seguridad: Jesucristo es el único fundamento de nuestra salvación y todos sus aspectos, incluyendo la certidumbre (1 Co. 2:11). Nuestra seguridad no reposa en nuestra propia justicia porque Dios justifica al pecador, no al justo (Ro. 4:5; 5:6-10). Nuestra esperanza en esta vida y en la siguiente es Jesucristo. La obra de Jesucristo es todo lo que necesitamos. Nuestras obras, nuestra santidad o nuestra perseverancia no son la base de nuestra esperanza celestial. Aun cuando fallamos y pecamos, debemos seguir buscando a Cristo para hallar gracia y perdón. En esta vida siempre seguiremos siendo pecadores a los que Jesucristo debe salvar. La persona que basa su seguridad y certidumbre en su propia justicia, ha caído de la gracia a la mentalidad de la salvación por obras (Gá. 5:4). Nosotros nunca viviremos una vida perfecta, pero Jesús sí lo hizo.

2)    La fuente de nuestra certidumbre: Es el Espíritu Santo quien nos  hace concientes de nuestra salvación. Es en él donde nacen nuestro gozo y paz con la convicción interna de que nuestros pecados han sido lavados en la preciosa sangre de Jesucristo (Ro. 8:16; 1 Jn. 3:24, 4:13). Cuando contristamos al Espíritu Santo, es él quien puede optar por retirar nuestro gozo y certidumbre de salvación (Sal. 51:12). ¿Estoy diciendo que la certidumbre o la confirmación de nuestra seguridad es una experiencia, no algo teórico? Sí, en cierto aspecto sí. Va acompañada por paz, gozo, dinamismo, confianza, poder y amor impartidos por el Espíritu Santo y conocidos intuitivamente por el creyente.

3)    Cómo somos hechos concientes de nuestra certidumbre: El Espíritu Santo nos hace concientes de nuestra unión con Cristo a través de los elementos de prueba por una conversión genuina explicados en la Biblia. Estas pruebas no son el fundamento de nuestra seguridad, pero sí son un examen fehaciente que determina si nuestra fe es válida o no. Por ello es que Juan puede decir que si ciertas cosas son ciertas o no son ciertas acerca de nosotros, eso significa que le conocemos a El (Jesucristo) o no le conocemos (1 Jn. 2:3, 5-6, 23, 29; 3:19, 24; 4:2,15; 5:1 – 1 Jn: 2: 4,22,23; 3:6-10; 4:1,3 etc.).

Como vemos, el mito de que no podemos discernir si somos salvos o si alguien más es salvo, es pulverizado por el apóstol Juan.

El fruto de la seguridad

1)    Da propósito a la vida

2)    Trae gozo a nuestra alma

3)    Produce confianza en nuestra oración

4)    Potencia nuestro testimonio y presentación del evangelio

5)    Nos fortalece en las pruebas

6)    Imparte estabilidad y firmeza cuando obedecemos a nuestro llamado

Conclusión

Una de las grandes bendiciones en nuestra vida es saber que nuestros pecados han sido y son perdonados, y que vamos camino al cielo por la gracia de nuestro Señor Jesucristo. <>

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1)    Arminianismo: es una etiqueta que se usa para denominar a los seguidores de Jacob Arminius (1560-1609). A pesar de haber crecido en una iglesia reformada en Holanda, habiendo leído las obras de la secta sociniana, cuyo mayor representante fue Servetus, Arminius abrazó una clase de pelagianismo (la idea de que el hombre puede salvarse a sí mismo). La posición de Arminius fue condenada como una herejía y un intento velado para retonar al catolicismo romano.

Nota: Este artículo es una adaptación basada en “Assurance of Salvation”, bosquejo contenido en The Encyclopedia of Practical Cristianity, pp. 27-29, autor: Robert Morey.

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