¡BASTATE MI GRACIA!

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¡BASTATE MI GRACIA!

Autor:

Sergio A. Perelli

¡Cuántas veces hemos leído o escuchado las palabras que conforman el título de éste artículo y que las encontramos en 2 Corintios 12:9!

En el contexto que precede a la afirmación mencionada, el apóstol Pablo nos hace conocer la experiencia cuando “fue arrebatado hasta el tercer cielo…arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (vs. 2, 4)

Y para evitar caer en la arrogancia de haber tenido una experiencia única en su relación con Dios que no tuvieron los otros apóstoles inmediatamente escribió: “me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: “¡BASTATE MI GRACIA!”

Pablo no fue explícito en comunicarnos la naturaleza específica de la aflicción que sufría; aunque en la carta que escribió a la Iglesia en Galacia leemos: “Vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús” (Gálatas 4:13,14). 

El Manual Bíblico de Halley nos dice al respecto: “Existen diversas opiniones en cuanto a lo que era dicha espina. La opinión que normalmente se sostiene y la que parece tener más posibilidades de ser correcta, es que se trataba de una oftalmía crónica: una enfermedad de los ojos que no era dolorosa en extremo, pero que a veces le daba un aspecto repulsivo” (página 796).

Y nosotros podemos tener nuestras propias conjeturas de lo que constituyó el “aguijón en la carne” del siervo de Jesucristo; pero lo que en realidad importa y que Pablo nos dejó muy claro es que se había convertido en un mensajero de Satanás que lo abofeteaba, maltrataba y atormentaba como dicen algunas versiones.

En los últimos dos años de mi vida, yo también he sentido el flagelo de la prueba y de la tribulación: un accidente automovilístico que cuando recuerdo las escenas del incidente me maravillo de estar todavía vivo; el diagnóstico de un cáncer debajo de mi labio inferior del tipo sarcoma de tejido blando; brotes de rebelión o falta de integridad en miembros de la iglesia en todos sus niveles; etcétera.

Pero el incidente que más ha desgarrado mi alma y convulsionado todo mi ser interior ha sido haber descubierto a nuestro hijo menor fumando marihuana en nuestra propia casa.

La pregunta del millón vino a mi mente un centenar de veces: ¿POR QUE? ¿POR QUE? ¿POR QUE?

Y mi Padre Celestial, con un gran sentido de humor me recordó por medio de Su Espíritu Santo: “Mi amado Sergio…te exhorto a leer un artículo que tú mismo escribiste y que lleva el mismo título de tu pregunta ¿Por Qué?“. Y agregó: Asimismo, vuelve a leer otros similares como ¡No Temas! y ¡Espera, No Te Desesperes!

A diferencia de Pablo, no fueron tres sino cien veces las que le rogué a Dios que quitara el “aguijón de mi carne”; pero ha sido Su respuesta la que me ha conectado dos mil años después al apóstol: “¡BASTATE MI GRACIA!

Dios se ha limitado a responderme como a Pablo: “¡MI GRACIA ES SUFICIENTE Sergio!…PORQUE MI PODER SE PERFECCIONA EN TU DEBILIDAD!

¿Cuál fue la respuesta de Pablo a las palabras de Jesús?

Por tanto, de BUENA GANA ME GLORIARE EN MIS DEBILIDADES, PARA QUE REPOSE SOBRE MI EL PODER CRISTO”.

En la Nueva Versión Internacional leemos el mismo versículo de la manera siguiente: “GUSTOSAMENTE HARE MAS BIEN ALARDE DE MIS DEBILIDADES, PARA QUE PERMANEZCA SOBRE MI EL PODER CRISTO”.

Querido Padre, hoy Sergio con sus 250 libras de debilidades; gustosamente reconoce que solamente con el poder de Cristo, podré salir victorioso del aguijón en la carne por medio del cual has permitido que mi vida haya sido abofeteada. ¡Amén!

Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”

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