”Vengan a MI PARAISO”

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“Vengan a MI PARAISO”

Parte: I

Revisando mi pasaporte con el fin de ver su fecha de caducidad y así no dejar el proceso de su renovación para el último momento; me encontré con pasaportes anteriores y  como lo he hecho en otras oportunidades me puse a ver los sellos de entrada a los países que visité durante la vigencia del documento mencionado.

Mis ojos se detuvieron en el estampado de la India, nación que pude recorrer por casi un mes juntamente con una extensión a Nepal y Pakistán.

Y mi memoria rápidamente se transportó a aquella mañana que después del desayuno, nos esperaba un grupo de elefantes a la salida del hotel Sheraton de la ciudad de Agra para llevarnos en caravana a visitar el Taj Mahal.

El Taj Mahal, es un palacio (técnicamente un mausoleo) que fue construido entre los años 1631 y 1654 por el Emperador Shah Jahan en honor a su esposa favorita, Arjumand Bano Begum más conocida como Mumtaz Mahal o Tage Mehale, quien falleció dando a luz a su decimocuarta hija.

Treinta y siete artesanos cada uno de ellos especialista en un área específica de la arquitectura y construcción mogol, con la colaboración de veinte mil obreros; fueron los responsables de erigir ése conjunto de edificios de mármol blanco de los cuales se destacan la cúpula acebollada y los cuatro minaretes.

Asimismo, se usaron 28 tipos de gemas y de piedras preciosas formando dibujos de flores, frutos y vides, para revestir ciertas secciones de los muros exteriores como de las paredes interiores. Y en la cúpula principal como en los minaretes, se incrustaron en oro ciertos pasajes del Corán.

En el imponente pórtico de entrada llamado Darwaza, uno puede leer un versículo del libro sagrado de los musulmanes cuyo texto dice: “VENGAN A MI PARAISO”; haciendo referencia al Chahar Bagh o Jardín de 320 x 300 metros de senderos ornamentados con árboles, canteros de flores, estanques, fuentes y vertientes de agua que devuelven la imagen del Taj Mahal reflejada en el agua.

Aproximadamente tres millones de turistas visitan anualmente el Taj Mahal, que en el año 1993 fue declarado por la Unesco un Patrimonio de la Humanidad y en el 2007 una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Pero, aunque algunos han tenido la osadía de considerar al Taj Mahal como un reflejo del “TRONO DE DIOS”; hace dos mil años atrás un hombre llamado Jesús exhortó a sus discípulos diciéndoles:

No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar” (Mateo 6:19)

La contaminación ambiental en la región en donde se encuentra el Taj Mahal, ya hace treinta años que ha venido deteriorando el esplendor del mármol y la desecación del río Yamuna ha provocado que el crecimiento del nivel de humedad afecte el brillo de las piedras preciosas y semipreciosas.

Asimismo, el movimiento de la tierra ha traído como consecuencia que en los minaretes o torres, se observe una inclinación que ha progresado con más rapidez desde hace tres décadas; y que se ha convertido en una preocupación para aquellos que son responsables de preservar las estructuras de la monumental obra.

Quizás, las palabras de Sir Rabindranhath Tagore, un renombrado poeta bengalí; son las que mejor describen el destino final del Taj Mahal: “UNA LAGRIMA EN LA MEJILLA DEL TIEMPO

Y lo mismo podemos decir de la Muralla China, de las Pirámides de Egipto, de Teotihuacán, y de otras decenas de monumentos arqueológicos construidos por la mano del hombre; que simplemente delante de Dios son “unalágrima en la mejilla del tiempo” y que un día no quedará de ellas “piedra sobre piedra”.

(Continuará)

Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”

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