”Vengan a MI PARAISO” Parte 2

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Vengan a MI PARAISO

Parte: II

El título de esta serie fue tomado de las palabras de un versículo del Corán que aparece en el Darwaza o pórtico de entrada al espectacular Jardín que sirve de antesala al Taj Mahal ubicado en la ciudad de Agra, India.

Sin bien es cierto, el hombre a través de los siglos ha erigido edificios extraordinarios como el Taj Mahal, declarado una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno; todo lo que hace el ser humano sin Dios es “una casa construida sobre la arena (Mateo 7:26).

Aunque el Emperador Sha Jahan creyó que el Taj Mahal, se convertiría en un “paraíso” para el descanso de los restos mortales de su amada esposa; como lo escribiera el poeta bengalí al cual hice referencia en el artículo anterior, lo único que logró construir fue: “una lágrima en la mejilla del tiempo”.

Y si otros han considerado que en el Taj Mahal se encuentra el “trono de Dios”; es mi deber decir que el “trono de Dios” ni está en la India, ni tampoco en el Vaticano de Roma por las dudas que alguien pudiera especular que se encuentra allí; no existe un sólo versículo de la Biblia que pueda sostener tal presuposición.

Hace dos mil años atrás, cuando el contorno del área del Monte Calvario se envolvía en tinieblas durante la crucifixión de Jesús, el relato de las Escrituras nos dice que en ése mismo día también colgaron a dos malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda de Nuestro Señor.

Mientras uno se había unido a la turba para injuriar a Jesús diciéndole: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”; el otro lo reprendió diciendo: “¿Ni aún temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; más éste ningún mal hizo” (Lucas 23:39-41)

Y a continuación dijo a Jesús: “Acuérdate de mí, cuando VENGAS EN TU REINO”  Entonces Jesús le dijo: “Hoy estarás conmigo en el PARAISO” (vs.42, 43)

¿En cuál PARAISO?

El Taj Mahal y el Vaticano no existían en aquel momento y del Templo de Jerusalén no quedaría piedra sobre piedra; entonces el PARAISO que le prometió Jesús a aquel malhechor en respuesta a su humilde oración, fue el del REINO DE LOS CIELOS.

Aquel ladrón “FUE TAN BUEN LADRON, QUE MURIO ROBANDO EL  CIELO” (Anónimo)

Siendo fiel a la sana doctrina, es necesario que recordemos que nuestro lugar en el PARAISO no lo podemos ni comprar, ni ganar y menos robarlo; pero entiendo el sentir del autor desconocido cuando escribió la frase anterior; quizás hubiera sido más adecuado decir que se “robó el corazón de Jesús”.

¡Y vaya que así lo hizo aquel ladrón en la cruz!

En una frase compuesta de seis palabras, Jesús arrebató a aquel malhechor de las garras del diablo y lo llevó a los brazos de Su Padre; lo transportó del infierno al PARAISO, del reino de la muerte al de la vida eterna, al mismo REINO DE LOS CIELOS.

Jesús nos extiende la misma invitación: “VEN A MI PARAISO” y nadie mejor que Bossuet ha descrito la dicha que nos espera si aceptamos Su invitación:

HOY” ¡Qué prontitud!

ESTARAS” ¡Qué seguridad!

CONMIGO” ¡Qué compañía!

EN EL PARAISO” ¡Qué felicidad!

Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”

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