Apuntes Sobre el Divorcio

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APUNTES SOBRE EL DIVORCIO

 

Nota del autor:

Hace 13 años, en 1997, fue invitado para hablar en un retiro de matrimonios junto a otros conferencistas en la materia. La invitación nos sorprendió ya que en aquel entonces yo ya era conocido por desenvolverme modestamente en apologética. Sin averiguar los pormenores y queriendo no ser descortés, acepté la invitación. A continuación expongo el contenido de la disertación. He mejorado el texto a los efectos de que se lea más fácil, y si bien no es un trabajo perfecto, espero que el lector encuentre el material de su agrado. Aclaro que no se trata de una obra maestra, sino un resumen de mis pensamientos sobre el tema en aquel entonces. Les adelanto que la exposición conserva su estilo oral.

 

Pablo Santomauro.

 

Introducción:

 

En primer lugar agradezco la invitación del comité organizador. Nos sentimos honrados. Hoy estaremos compartiendo algunos pensamientos sobre el tema del divorcio. Es un tema delicado. ¿Vieron que hay temas de los que uno nunca quisiera hablar? Son temas que nos tocan muy de cerca, en una fibra muy íntima, y por lo general nos traen sentimientos y emociones que pueden variar desde la profunda tristeza hasta la vergüenza de haber sido actores principales de un drama de la vida en el pasado.

 

Este es el caso del tema que me ha tocado traer en el día de hoy. Sin embargo, consideramos necesario no rehusar la invitación, porque quizá nuestra experiencia pueda servir de advertencia a otros. También es bueno no olvidar, aunque duela, lo que hemos vivido. Parte de la adoración a Dios es recordar, sin morar en ello continuamente, los desastres del pasado, para no volver a repetirlos.

 

Para hablar de divorcio es necesario decir que somos parte de una cultura que le ha declarado la guerra a Dios, que está en rebelión total contra Dios y todo lo tiene que ver con él. Es natural, entonces, que el matrimonio (institución creada por Dios) esté bajo un ataque constante. Quizá podamos apreciar esto en la forma que la televisión y el cine representan el matrimonio – lo ridiculizan, lo presentan en una forma trivial, es motivo de risa. Programas como Funny Home Videos podrán causarnos risa, pero al mismo tiempo nos dan una idea somera de cómo esta cultura ve el matrimonio, la mentalidad displicente e irrespetuosa hacia la ordenanza de Dios. Como resultado podríamos decir que la cultura ha creado otra institución, el divorcio.

 

La cultura en que vivimos crea símbolos para ampararse detrás de ellos y de esa forma justificar maneras de vivir totalmente opuestas a la voluntad de Dios. Un caso típico es el de la princesa Diana. Ella era un símbolo representativo de una cultura donde en cuestiones de moral todo se permite. Podríamos decir que en cierta forma representaba a la mujer divorciada promedio  de las regiones industrializadas. Habiendo pasado por un divorcio en el cual uno de los protagonistas principales fue un marido imposible, cosa muy normal hoy en día, habiendo admitido adulterio y viviendo una vida moralmente pobre, Diana se convirtió de la noche a la mañana en una heroína de nuestra cultura. Todas estas cosas que hace unos años atrás hubieran traído desgracia a cualquier mujer, hoy en dia la hicieron una heroína, un símbolo, un ídolo. Justo es señalar que ella misma fue el producto de una niñez inestable, de padres divorciados, y eso sin lugar a dudas dejó cicatrices que la marcaron de por vida.

 

La historia de la princesa del cuento de hadas no terminó bien — se supone que esos cuentos terminan bien. No fue un cuento de hadas, sino una historia de amargura, confusión, avaricia, lujuria, corrupción moral. Fue una historia de pecado, una historia de una vida sin Dios y sin esperanza.

 

Moraleja: Desprecie las instrucciones de Dios en todo asunto de la vida, pague las consecuencias.

 

Cuando Dios instituyó la familia como la unidad básica de la sociedad, sabía lo que estaba haciendo. Destruya la unidad básica y el total se desmorona, la sociedad se derrumba. Y hoy estamos viendo las consecuencias del patrón que comenzó a seguirse hace 30 o 40 años atrás. Peque ahora, pague después, y el “después” lo estamos viviendo ahora. Hoy es después.

 

Quizá para apreciar el por qué Dios determinó que el matrimonio era el sistema a seguir en su plan general para la creación, debemos considerar los propósitos que Dios prefijó para el  matrimonio en el marco divino de su voluntad.

 

Propósitos del matrimonio

 

Sin expandernos demasiado en ellos, estamos seguros que mis hermanos conferencistas van a elaborar en este tema, digamos a vuelo de pájaro que por lo menos encontramos en la Biblia 5 propósitos específicos para el matrimonio, dados por Dios:

 

1)   Procreación (Gn. 1:28) — “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra” Esto evidentemente ya se ha hecho, por favor no presten demasiada atención al mandamiento, ya somos demasiados.

 

2)   Placer dentro del marco matrimonial (Pr. 5) — “Alégrate con la mujer de tu juventud … que sus caricias te satisfagan todo el tiempo. También podemos leer esto en el Libro de Cantares. Alguien dijo con bastante buen criterio que si Adán y Eva no hubieran cometido la falta original, el placer sexual en el matrimonio sería aún mucho mayor del que podemos experimentar hoy en día.

 

3)   Compañerismo (Gn. 2:18) No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

 

4)   Representación simbólica de la relación de Cristo con la Iglesia es por esto que Jesucristo es presentado en la Escritura como el esposo y los que creemos en él, la Iglesia, como la esposa. (Ef. 5)

 

5)   Mantener la pureza en un mundo que está en estado de putrefacción avanzada 1 Co. 7:2:  “Pero a causa de las fornicaciones (inmoralidad), cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.”

 

 

Posición de Dios frente al divorcio

 

¿Cómo ve Dios el divorcio? Mal. 2:16 nos dice que lo aborrece.

 

Ahora escuchen las palabras de Jesús cuando los fariseos le hacen la pregunta del divorcio – el principio de su respuesta es: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.

 

Es fácil ver aquí cómo desde la perspectiva de Dios el matrimonio es de por vida.

 

una sola carne – Quizá aquí está la razón por la cual en la iglesia miramos el divorcio como el descuartizamiento de un cuerpo viviente, algo así como una operación quirúrgica. En algunas denominaciones o iglesias se considera esta operación tan violenta que sencillamente no dan el consentimiento para ella … y otras lo admiten solamente como  una medida desesperada cuando no hay otro remedio.

 

Cuando Dios permite el divorcio

 

En nuestra opinión, y aquí tenemos que ser honestos, al leer la Palabra nosotros vemos que  la Escritura sólo provee 3 calificaciones bajo las cuales una persona puede divorciarse  sin la desaprobación de Dios:

 

1)    En caso de muerte del cónyuge — Ro. 7:3

 

2)    En caso de adulterio. Cuando uno de los esposos comete adulterio es permitido divorciarse — Mateo 19 (leer)  ….. y aún así la Palabra en contexto incentiva a la reconciliación en un espíritu de perdón, si hay arrepentimiento y ambos esposos están de acuerdo.

 

3)    1 Corintios 7 expresa que en el caso de un matrimonio entre un creyente y una persona incrédula, si el incrédulo se va, déjenlo que se vaya dice Pablo, no está el hermano o la hermana sujeta a servidumbre … sino a paz nos llamó Dios. Mejor leamos el v.15: “Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”.

 

.– “se separa” ha sido interpretado de diversas formas, desde el separarse y no divorciarse, aunque el lenguaje en el verso parece estar más hablando de divorcio liso y llano, hasta lo que algunos comentaristas estiran al punto de que “separación” implica además de deserción o abandono del hogar, i.e., no cumplir con las obligaciones maritales de acuerdo con las instrucciones de Dios, como no proveer, tratar al cónyuge con golpes, maltrato físico, empujar u obligar a su esposa a abortar, etc. Hay casos muy especiales de abuso que son muy obvios. Yo escuché el caso de dos amigos que se encuentran en la calle luego de mucho tiempo. Uno de ellos estaba todo golpeado en la cabeza, el rostro y otras partes, sangrando de varios lados. El otro amigo le dice: “¡Mira cómo estás! Súbete a mi auto que te llevaré a tu casa”. Y el amigo golpeado responde: “¡No, por favor, de ahí vengo! …….. les prometo que ya no haré más chistes.

 

Volviendo al texto: Debemos entender que Pablo no está aquí considerando cada caso en particular, sino que está dando principios amplios a seguir. Cada caso es un mundo. Es por ello que los pastores consideran todas las circunstancias primero y las analizan a la luz de la Biblia, y luego aconsejan.

 

Ahora, estas restricciones o requisitos de la Biblia aplican solamente para los cristianos. Nosotros debemos entender que la gran mayoría de la población no es cristiana y por lo tanto nosotros no podemos imponer estas requisitos sobre el resto de la población. No podemos esperar  que los incrédulos se comporten como creyentes.

 

Factores que influyen en el creciente número de divorcios

 

No debe, entonces, sorprendernos, el hecho de que el índice de divorcios sigue aumentando día tras día. Lo que sí debe sorprendernos es que aumente entre los que se llaman cristianos. Es alarmante que éste siga aumentando, aun los que tienen como causa el adulterio … pero es necesario aclarar que el problema está más arraigado entre los americanos, por razones de cultura si se quiere. En nuestras iglesias hispanas el problema aún no se ha extendido. Sí tenemos hermanos y hermanas que venimos de divorcios ocurridos cuando aún no conocíamos a Cristo.

 

Por lo general llegamos de nuestros países ya casados, buscando un futuro mejor para nosotros y nuestros hijos, y luego terminamos con matrimonios separados, nuestra vida hecha pedazos, nuestros hijos sin el privilegio de un padre en el hogar, las dificultades se acumulan unas tras otras, y finalmente Cristo es el que recoge los pedazos de nuestra vida. Nos salva y en su misericordia comienza el trabajo de restauración, no sin bastante oposición de nuestra parte, ya que por lo regular nosotros mismos somos el peor obstáculo para nuestra madurez espiritual.

 

¿Qué sucedió? ¿Cómo terminamos en esto? Fuimos absorbidos por una cultura que no considera el matrimonio como una promesa de por vida, sino como algo que puede disolverse cuando la pareja ya no se ama, o uno de ellos se enamora de otra persona.

 

La idea propulsada a través de las novelas y las películas de que el amor es una cosquilla en el bajo vientre que debemos sentir todo el tiempo — la idea de que si nos casamos con la persona correcta vamos a sentir para siempre el sentimiento inicial como cuando nos enamoramos, causa que cuando nos damos cuenta de que la cosquilla en el bajo vientre no está más, entonces pensemos que nos hemos equivocado y tenemos derecho a un cambio, tenemos derecho a ser felices …. esa no es la vida real, es Hollywood.

 

¿Se han dado cuenta que todo en esta sociedad está orientado sexualmente, a incentivar nuestros deseos sexuales? Hay industrias enteras que están interesadas en mantener nuestros deseos sexuales encendidos a los efectos de sacar dinero de nosotros … un hombre con una obsesión es un hombre con poca resistencia ante las ventas. Y no olvidemos la psicología, que en realidad es una filosofía, que a través de diferentes conductos llega a formar la opinión publica en diversas formas. El otro día, mientras esperaba pacientemente en un consultorio legal, tuve la oportunidad de hojear la revista “Cosmopolitan”. Traía un artículo que hablaba de tres parejas que supuestamente habían revitalizado sus matrimonios decadentes gracias a que las mujeres habían tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio. El artículo concluía que el adulterio es bueno porque ayuda a mantener los hogares unidos. ¿Pueden creer eso uds.?

 

No se necesita ser un genio para ver la falla del razonamiento. El adulterio no salva matrimonios, a menos que uno de los esposos padezca de alguna perversión sexual. El adulterio los termina de destruir, les da el golpe de gracia. Estas cosas son escritas por gente que son psicólogos, tienen títulos universitarios, andan por ahí manejando buenos autos,  y que viven de este fraude.

 

Ahora me pregunto, ¿a cuántas revistas de este tipo, o programas de TV con la misma orientación le estamos poniendo atención, o cuántos llegan a nuestros hogares? ¿Hasta que punto le permitimos al mundo modelar nuestras opiniones o formar nuestro estilo de vida? Quizá sea bueno recordarles que es muy probable que no tengamos que pensar mucho para recordar a alguien que ha consumido esta basura por muchos años, y que ha terminado con una vida arruinada, un matrimonio arruinado y con la vidas de su ex-esposa e  hijos arruinadas.

 

Otro factor que influye en el índice de divorcio: Los lineamientos de la economía en este país están determinados para que ambos cónyuges trabajen. En la mayoría de los  hogares el esposo y la esposa trabajan. Como inmigrantes pasamos por “Vamos a los EEUU, allá te daré una vida mejor, mi amor”. ¿Mejor? ¡No! Vas a trabajar como una esclava, eso es lo que vas a hacer. Y como hombres que no podíamos sustentar el hogar allá en nuestros países,  pasamos a ser hombres que no podemos sustentar el hogar aquí tampoco. Pero lo cierto es que debido a eso, a que ambos tienen que trabajar, muchos pasamos más tiempo con un compañero/a de trabajo que con nuestras esposas/os. Y de pronto vamos a almorzar con ese compañero/a, o iniciamos conversaciones personales en el trabajo. Uds. saben, hay hombres y mujeres en el lugar de trabajo, pero por alguna razón, nos sentimos atraídos a hacer amistad con el sexo opuesto, muchas veces confiamos o compartimos cosas con esta mujer u hombre, cosas que solamente deberíamos compartir con nuestro cónyuge.

 

La experiencia indica que la gran mayoría de las relaciones adúlteras no comienzan siendo adulterio físico declarado …. ¡No! Comienzan con una relación de amistad donde se cuentan problemas, se confiesan las necesidades, las dificultades con el esposo, etc. El problema no es sexual, es emocional. Claro, luego progresa y termina en adulterio físico. ¿Qué ha sucedido? Se han traspasado las fronteras que Dios ha trazado alrededor del matrimonio. El matrimonio es santo para Dios … Hebreos 13.

 

Cada vez que almorzamos o tomamos nuestro descanso en el trabajo junto a una persona del otro sexo, cada vez que creamos un lazo afectivo, cada vez que compartimos problemas, aun sin llegar a la relación sexual, estamos violando la santidad de nuestro matrimonio

 

¿Estoy diciendo que ud. no puede tener amistad con alguien del sexo opuesto? ¡No! Lo que estoy diciendo es que la única amistad que ud. puede desarrollar con alguien del sexo opuesto, claro, si ud. quiere hacer la voluntad de Dios, es la que se desarrolla y cultiva en presencia de nuestro cónyuge. Entonces, ¿reunión de matrimonios? ok,  ¿actividades en conjunto con las parejas? ok, ¿fiesta de Navidad en el lugar de trabajo? Bueno, pregunte: ¿Puede ir mi esposa/o? Si no, no voy. Ustedes son uno, recuerden eso. ¿Tomar el descanso con compañeros del sexo opuesto? ¡No! etc., etc., etc. Es de esta manera que ponemos el alambrado alrededor de nuestro matrimonio, levantamos un cerco protector.

 

Hambrientos de sexo

 

Un último factor que quiero destacar en esta mañana, y que por lo general es evitado, más que nada por temor a ofender y porque es un tema álgido en realidad. De acuerdo con mi observación, parecería de que por ahí afuera hay un número significativo de hombres  hambrientos de sexo.  Parecería que de alguna forma las mujeres se las han ingeniado para racionar a su marido en este sentido, y usan el sexo como un arma de manipulación. Si están enojadas o desconformes, si quieren algo especial, etc.,  ¡veda de sexo para el marido!

 

Yo comprendo que los esposos no somos todo lo romántico que deberíamos ser, que  no sabemos en muchos casos estimular el romance, y por ello a veces vienen las represalias. Esto por lo general deriva en una mujer desconforme y un marido sin una vida sexual satisfactoria. Por ello es que Pablo dice en 1 Co. 7:3 : El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido, la mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer …”. Pablo está hablando en el contexto de las relaciones sexuales. Permítanme llevarlos al contexto histórico primero para luego traerlos al presente, es justo que lo hagamos.

 

Había en Corinto una enseñanza que decía que la forma correcta de ser cristiano era ser célibe. Por lo general se trataba de casados, paganos; uno de los cónyuges se convertía al cristianismo y de pronto el sexo era algo malo. Se instalaban en cuartos separados y convertían sus dormitorios en santuarios de celibato. Pero Pablo les dice: “Tengo algo muy importante que enseñarles.  Si uds. están casados, no hay lugar para el celibato dentro del matrimonio. Uds. no se casan para vivir como solteros.

 

Este es un problema en nuestra sociedad: Solteros que viven físicamente como casados y casados que viven físicamente como solteros. El énfasis de Pablo es RESPONSABILIDAD – DEBER. Cada uno tiene una tarea con respecto al otro (paguen lo que deben, dice Pablo).

 

Y es Interesante que Pablo pone a los cónyuges en el mismo nivel. Los o las feministas acusan a Pablo de ser machista … yo no veo esto aquí. El tiempo del verbo es presente continuo y deja en claro que este deber es una tarea habitual, no espasmódica. El esposo y la esposa tienen que ponerse de acuerdo con respecto a esto. No creo que tenga que definir para ustedes la diferencia entre habitual y espasmódica. Pero entiendan lo que dice el versículo: la intimidad física en el matrimonio no solamente es sagrada, santa, ordenada por Dios, natural, sino también OBLIGATORIA — no solamente es un placer, es también una responsabilidad.

 

Ustedes dirán: “Pero hermano, yo no he visto eso en ningún libro”. Bueno, ¡sorpresa! lo están viendo ahora en un libro, y la Biblia nos lo dice de frente, es una responsabilidad. Si están casados, no priven a su cónyuge.

 

¿Estamos cuidándonos el uno al otro en ese respecto? Como soy hombre puedo hablar desde la perspectiva del hombre, no sé como será en las mujeres,  pero el hombre que está felizmente casado (lo que incluye una vida sexual satisfactoria), es un hombre que puede manejarse bastante bien frente a las tentaciones comunes. Aun pastores y otra clase de consejeros pueden discutir problemas con el sexo opuesto sin por ello perder la objetividad y volverse individuos sin criterio o lujuriosos. Pero el hombre que no disfruta de una vida sexual decente, por llamarlo así, tiene que evitar como si se tratase de una plaga, el aconsejar mujeres, porque la tentación se convierte rápidamente en lujuria y pecado físico.

 

Hemos visto una serie de razones que influyen para que  el matrimonio sea destruido, para que termine en divorcio. Vivimos tiempos muy riesgosos. Hasta el sistema legal está preparado para que el divorcio sea una cosa fácil.

 

Seamos sobrios y velemos; porque nuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” 1 P. 5:8

 

Víctimas inocentes

 

En la generación pasada, el divorcio, aun en la gente del mundo, era considerado como lo que es, una desgracia, Existía una enorme presión social, de parte de los familiares también, y los hogares se mantenían unidos. Yo no soy tan ingenuo como para decir que esos hogares eran felices, algunos eran tremendamente infelices, pero el hogar se mantenía unido, y los hijos crecían con el beneficio de tener ambos padres en el hogar, a su lado.

 

¿Pero cuál es la mentalidad prevalente hoy? Cuando los padres se llevan mal, es mejor que se separen para beneficio de los hijos … ¡pobres criaturas! ¿Cúantas veces no hemos escuchado ésto? Lo hemos aceptado como parte de una verdad, como tantas otras cosas. Viene de los psicólogos. En una aplicación bastante elástica, conviene recordar 1 Timoteo 6:20: “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia”.  Todo lo que se llame ciencia, siempre nos vende alguna mentira.

 

Yo me crié en uno de esos hogares. Créanme, el vivir en un hogar donde hay tirantez, tensión a nivel del matrimonio, no es el paraíso, pero no se compara con el dolor tremendo y la angustia que crea en una criatura el tener a su padre lejos. La alegría que una criatura pueda tener, la expectativa que crea la espera del fin de semana para ver a su padre, no compensa por las horas de soledad,  por los sentimientos de inseguridad, por la pena de saber que papá no duerme en casa, su sombra protectora no está presente, no se sienta a la mesa, no comparte las horas de la tarde, no me ayuda en la tarea escolar …

 

El teléfono es un pobre sustituto para la ausencia física del padre Es por ello que hoy tenemos una generación ahí afuera con pobres calificaciones en la escuela. El índice de suicidios de adolescentes está en relación directa con el índice de divorcios. Hoy tenemos una serie de jóvenes que están en rebeldía, no conocen el respeto, no conocen lo que es la autoridad, no han tenido la autoridad de un padre en la casa. Por ello cuando salen a enfrentar la vida tienen problemas.

 

¡Oh! Cómo prefiero la actitud pasada de la sociedad frente al divorcio, porque al menos en algunos de esos hogares, a veces, la pareja alcanzaba el sentido común, solucionaban sus problemas y muchas veces la familia se unía aún más, salían más fuerte de la crisis.

 

Volviendo a edificar

 

   Ahora, quizá entre nosotros hay quien conoció más de un matrimonio en su vida, ciertamente yo soy uno de ellos. Alguno fue casado en el mundo, cuando aún no conocía a Cristo, se divorció y hoy ha vuelto a rehacer su vida en otro matrimonio. Hoy ya conoce la voluntad del Señor, hoy ya no es ignorante de los requisitos de Dios y se pregunta cuál es su posición frente a Dios en este tema, cómo lo está mirando Dios.

 

Vamos a analizar otro escenario aun más comprometido. Supongamos que alguien de nosotros, siendo cristiano, en el pasado fue desobediente a los mandatos del Señor con respecto al matrimonio, y planteó y llevó a cabo un divorcio, y se volvió a casar con un cristiano/a y formó su familia de nuevo … y hoy, al crecer en la Palabra sabe más, y mira  su pasado, y vé lo que realmente causó … y entran las dudas con respecto a qué hacer. Algunas pastores los hacen volver con la primera esposa, ¿sabían eso?

 

¿Qué podemos decirle a nuestros amigos que están en esa situación? Podemos comenzar diciendo que el divorciarse no es el pecado imperdonable. Si ud. realmente se ha arrepentido delante de Dios — con dolor — genuinamente — Dios es un Dios de gracia, él lo ha perdonado. El deshacer el matrimonio actual para rehacer el antiguo es traer desgracia sobre el nuevo matrimonio, sobre los nuevos niños. Sería agregar a la falta anterior, sería sumar tragedia sobre tragedia.

 

Dos errores (o dos pecados) no suman una bendición. Dos transgresiones no suman y dan como resultado algo bueno. Es tiempo de mirar hacia adelante sabiendo lo que hicimos anteriormente, sabiendo que Dios es un Dios de gracia, que ha perdonado, si realmente nos hemos arrepentido. Recordemos “una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

 

Algunos dirán: “¡Oh! Bueno, pero Cristo dice que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”. Aquí combiné Mateo 5:32 con 19:9 , pero la idea es esa. ¿No están viviendo en adulterio? No. Observen que no dice que la persona vive en estado de adulterio permanente, dice comete adulterio,  no dice es un adúltero de por vida.

 

No me mal interpreten, no piensen que yo tomo el divorcio o el matrimonio  a la ligera, no es así. No piensen que yo digo que el divorcio no es gran cosa, no! no! no! … pero no vamos a caer en legalismos absurdos,  ni tampoco vamos a enseñar a un Dios sin gracia …  no sería balanceado.

 

Nuestros actos tienen consecuencias, y ciertamente las llevamos de por vida, pero Dios restaura, entiende, y frente al arrepentimiento, perdona.

 

Dice el Salmo 103: “… No ha hecho conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados …. como el padre se compadece de los hijos, así se compadece Jehová de los que le temen …Porque él conoce nuestra condición … se acuerda de que somos polvo”.

 

Si ud. es como yo, alguien que tiene tendencia a lamentarse por el desenfreno de una vida pasada, a pensar en las bajas de guerra, en las víctimas que dejó su vida, me refiero a los hijos que se criaron sin su padre, condenados a ser huérfanos por sus progenitores ….. no digo que nos olvidemos de nuestras responsabilidades … pero déjenme darle 2 versículos fáciles de recordar en cuanto a los números:

 

Oseas 14:3 dice en su última parte: Porque en tí el huérfano alcanzará misericordia .

 

Filipenses 3:14 — ya lo mencionamos: prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. <>

 

Dios les bendiga.

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