¿Qué significa comer su cuerpo  y beber su sangre?

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¿Qué significa comer su cuerpo  y beber su sangre?

Comentario o Pedido: Hola buenas noches, sabe mi consulta es directa, un sacerdote catòlico me hace una pregunta en relacion a los sig. versiculos, se q presentan un trasfondo y la verdad no me quisiera contradecir, es por ello q necesito de su ayuda p poder contetar la pregunta tengo muchos deseos de saber còmo inrterpretarìa ud la cita de Juan 6, 35-71 Mateo 26, 26-29 I corintios 11, 23-ss Bendiciones. [sic]

El Catolicismo Romano enseña que Cristo instituyó la Misa en la Ultima Cena, la noche en que fue traicionado. Cuando él dijo “esto es mi cuerpo” y “esto  es mi sangre” (Mt.26:26,28), procedió a efectuar un cambio en ambos. El pan se transformó en su cuerpo y el vino en su sangre. Cristo, entonces, ofrendó ambos como sacrificio a su Padre y se los dio a los discípulos para comer y beber. Según la iglesia católica, esta fue la primer Eucaristía.  Jesús también le dijo a los discípulos “haced esto en memoria de mí” (Lc. 22:19). Los católicos piensan que con estas palabras Jesús ordenó a sus discípulos como sacerdotes y les dio la comisión de ofrendar la Misa frecuentemente, a diario si fuera posible. Ofrecer la Misa y perdonar pecados son las funciones principales de los sacerdotes católicos, según su iglesia.

A los efectos de continuar con nuestra respuesta, es necesario enfatizar la insistencia de la iglesia católica en que el pan y el vino sufren una transformación real. El pan y el vino se convierten en “Dios y hombre”, o sea que la Eucaristía es Cristo encarnado. Es por esta razón que son extremadamente cautelosos al punto de proteger el pan y el vino de cualquier contaminación. El pan que sobra luego del rito es guardado en una caja llamada Sagrario. Es por la razón de que la presencia real de Cristo es en la caja que los que pasan frente al sagrario dentro de la iglesia hacen un genuflexión y los que pasan por una iglesia hacen la señal de la cruz.

Como dato adicional y sin expandernos en el tema, digamos que la Iglesia llama al pan y el vino consagrados, la Eucaristía, palabra que deriva del griego en referencia a agradecimiento. La Eucaristía es un medio por el cual los católicos reciben la gracia suficiente como para cumplir con los mandamientos y hacer buenas obras, y además, para obtener salvación eterna.

La respuesta bíblica

Los teólogos evangélicos han desarmado la posición católica con varios argumentos de peso. En primer lugar señalan que no existe la más minima prueba de que el pan y el vino cambiaron su composición durante la Ultima Cena del Señor, ni tampoco lo hacen durante la Misa en el día de hoy. No solamente el pan y el vino se ven, saben y huelen de la misma manera, sino que si se examinan en un laboratorio tendrán la misma estructura molecular de siempre. Para escaparse de esta embarazosa realidad, la iglesia católica ha pergeñado la absurda teoría de la transubstanciación. La idea es que lo que ocurre es un milagro, algo sobrenatural que no puede ser visto  ni comprobado por los medios acostumbrados, por lo tanto, los cambios deben ser aceptados por fe. Por supuesto que la explicación es ridícula, sobre todo tomando en cuenta que no existe en la Biblia ningún precedente en el que Dios haga un milagro sin pruebas externas que permitan corroborarlo. Dios nunca ha tratado con su pueblo de esa manera.

Un segundo problema es que la interpretación católica de las palabras de Jesús, tomadas letra por letra, requieren el consumo de carne humana y la ingestión de sangre humana. Tal barbaridad debería convencer a los católicos de la absurdidad de su enseñanza, pero la tozudez puede más que la razón. Sin tener en cuenta el hecho de que Jesús estaba presente junto a sus discípulos durante la Ultima Cena, lo que hubiera significado que Jesucristo se duplicó a sí mismo al convertir el pan  y el vino, pensemos por un momento lo siguiente: Jesús les pidió a sus discípulos que tomaran sangre  humana, algo repulsivo para todo judío. Beber sangre estaba prohibido por la ley de Moisés (Lv. 17:10-14). Si los discípulos hubieran entendido y aceptado que tomar el vino era equivalente a beber sangre, Pedro jamás hubiera dicho más adelante: “Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás” (Hch. 10:14). Si los cristianos hubieran tenido por costumbre beber la sangre de Cristo, el Concilio de Jerusalén jamás hubiera ordenado abstenerse de sangre (Hch. 15:29).

Un tercer punto sostenido por los evangélicos es que si la interpretación católica es correcta, Cristo está presente corporalmente en miles de iglesias alrededor del globo terráqueo en las migas de la hostia y las gotas de vino sobrantes del rito. Esto va contra la enseñanza bíblica que describe que el cuerpo de Cristo tiene una sola ubicación en todo momento, sentado a la diestra del Padre (He. 1:3). El Señor Jesucristo es espiritualmente omnipresente, pero  de una ubicación corporal única.

¿Cómo entender las palabras de Jesús respecto a comer su cuerpo y beber su sangre? Jesús usó aquí lenguaje figurado, como lo hizo muchas otras veces. Los discípulos estaban acostumbrados a ese uso del lenguaje por parte de su maestro. Un breve repaso prueba este punto: Jesús comparó su cuerpo con un templo, la nueva vida con agua viva, los discípulos con sal y luz, las enseñanzas de los fariseos con levadura. En el evangelio de Juan  se comparó él mismo con el pan de vida, la luz del mundo, la puerta, el buen pastor, la resurrección y la vida, el camino, etc. ¿Significaron estas palabras que Jesús era una barra de pan, un foco encendido, una puerta con sus bisagras, un pastor con ovejas literales, un camino por el cual se puede caminar?

Concluimos que Jesús estaba usando  lenguaje figurado durante la Ultima Cena. La teoría católica de la transubstanciación es insostenible ante un análisis riguroso de las Escrituras. El peligro en tal absurdidad reside en que cada semana millones de católicos hacen línea para nutrir sus almas y obtener el antídoto contra el pecado. La iglesia les promete que cumpliendo este rito supersticioso ellos obtendrán salvación eterna. Por el contrario, participar de la Misa es simplemente otra obra más de las tantas que la iglesia católica les dice a sus fieles que son necesarias para obtener salvación. Reemplazan con obras lo que la Biblia insiste debe ser una relación personal con Cristo Jesús. No hay otra forma de obtener salvación. Con su teología deformada, la iglesia católica impide que sus fieles puedan obtener la salvación bíblica. Lamentable. <>

Pablo Santomauro

Lectura Recomendada:

  • Reasoning from the Scriptures with Catholics, Ron Rhodes.
  • The Gospel According to Rome, James McArthy

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