¿ PASTORES O PLOMEROS? Parte 9

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¿PASTORES PLOMEROS?

Parte: IX

Autor: Sergio A. Perelli

¿Cómo declaró Pablo a una persona que en sus tiempos había decidido “seguir o anunciar un evangelio diferente” o a aquellos que estaban dentro de la iglesia con el fin de “pervertir el Evangelio de Cristo?

“Si alguno os predica diferente Evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:9).

El uso de la palabra anatema en las Sagradas Escrituras tiene diferentes aplicaciones de acuerdo al contexto del pasaje específico; pero básicamente la connotación es la misma y tiene que ver con la separación o el rechazo de una persona u objeto con el fin de mantener la pureza y evitar la corrupción dentro del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y de la Iglesia en el Nuevo Testamento.

En la carta que Pablo dirigió a la Iglesia en Galacia, el apóstol usa la palabra dos veces refiriéndose  a una persona (alguno) o a un grupo de personas (algunos) y en ambas ocasiones el veredicto es el mismo para aquel o aquellos que “siguen, anuncian o pervierten el Evangelio”¡SEA ANATEMA! ¡SEA MALDITO! Y diciéndolo en un lenguaje de orden más eclesiástico: ¡SEA EXCOMULGADO!

Vivimos en un mundo en donde se habla mucho del ‘amor’ y de la ‘tolerancia’ aún dentro de la iglesia; pero generalmente las personas que usan esta terminología no interpretan o disciernen correctamente que aunque la Biblia nos presenta sin lugar a dudas que “Dios es amor”, El trata de una manera diferente a aquellos que manifiestan el fruto del Espíritu, y de otra manera a los que practican las obras de la carne.

Pablo no fue de ninguna manera ‘tolerante’, con aquellos que predicaban un “Evangelio diferente”, como tampoco lo fue Jesús con los fariseos y saduceos durante Su ministerio terrenal; porque hay una constante en las Sagradas Escrituras desde el libro de Génesis hasta el libro de Apocalipsis y es que Dios nunca ha permitido, ni permitirá que cohabiten juntos las tinieblas con la luz.

¡No permitió que esto ocurriera en el Jardín del Edén! ¡No lo permitió en los 40 años que Su pueblo peregrinó en el desierto rumbo a la Tierra Prometida! ¡No lo permitió en el Santuario Terrenal! ¡No lo permitió en la vida de ningún rey, líder o profeta de la nación de Israel! ¡No lo permitirá en la Nueva Jerusalén!

Entonces, ¿por qué lo vamos a permitir en el seno de Su Iglesia?

“Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, ¡SEA ANATEMA!” (Gálatas 1:8). (Continuará)

Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”

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