PASTOR ESTOY ENFERMO

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¡Pastor…ESTOY ENFERMO/A!

Autor: Sergio A. Perelli

Una de las razones que usualmente proviene de los labios de las personas cuando no asisten a determinadas reuniones de la iglesia es: ¡Pastor…ESTUVE ENFERMO/A!

Las enfermedades y las aflicciones físicas, nosotros sabemos muy bien que son una de las tantas consecuencias que se originaron por la desobediencia de Adán y Eva en el Jardín del Edén.

Los Evangelios, nos demuestran que una gran parte del ministerio terrenal de Jesús fue dedicado a sanar a los enfermos; así que no podemos evadir la realidad que en el Cuerpo de Cristo, haya personas que se enferman en el transcurso de sus vidas y de que en algunos casos extremos pierdan la posibilidad de movilizarse como lo hacían previo a ser afligidos por una enfermedad.

Pero este artículo no tiene el propósito de desarrollar el tema del padecimiento físico en la vida de un creyente; sino el de confrontar a aquellas personas que han tomado el hábito ‘no saludable’ desde el punto de vista espiritual, de esgrimir sus enfermedades como una excusa para no ser fieles en congregarse o para no comprometerse a servir a Dios en los diferentes ministerios que forman parte de una iglesia.

Desde mi perspectiva personal, este tipo de profesos Cristianosse pueden clasificar en dos grupos muy definidos.

El primer grupo yo lo llamo: ENFERMOS DE PROFESION. A este estrato, pertenecen todos aquellos que han desarrollado un estilo de vida ‘enfermizo’ de estar ‘enfermos’. El gran pecado de estos individuos es llevar un anuncio invisible en sus frentes con las palabras: ‘POBRECITO/A DE MI’.

El Pastor Philip De Courcy, Director del Programa Radial KnowThe Truth (Conoce La Verdad), asevera con un poco de sarcasmo, que tal tipo de personas “nunca le pedirán a Usted orar por la sanidad de ellos/as…porque en realidad no quieren ser sanos…desean permanecer enfermos, con el fin de que el resto de la congregación siga poniendo su atención en ellos/as”.

Y yo puedo atestiguar, que las palabras del Pastor De Courcy, aunque algunos las puedan considerar exageradas, no lo son; y de que los ENFERMOS DE PROFESION, sí existen en todas las iglesias.

Hace muchos años, un colega en el ministerio me contó el chiste que comparto a continuación y que va de la mano con lo que he escrito en los párrafos anteriores.

Un Doctor recibió en su consultorio a uno de sus pacientes y después de saludarlo le preguntó:

 ‘¿Qué tiene en el día de hoy?’. El paciente, no se demoró en responderle: ‘Ay Doctor…tengo dolor en la cabeza…tengo dolor en los oídos…tengo dolor en el cuello…tengo dolor en la espalda…tengo dolor en el pecho y además tengo…’

Pero, antes de que el adolorido paciente prosiguiera su recorrido por toda su anatomía física; el Doctor amablemente lo interrumpió diciéndole: ‘¡Usted tiene de todo…! Entonces, ¿de qué se queja?’

Si el Apóstol Pablo tuviera la oportunidad de conocer personalmente a todos los ENFERMOS DE PROFESION, no tengo ninguna duda que les recordaría unas palabras que él mismo escribió a los miembros de la Iglesia de Corinto:

“Para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás, que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. POR TANTO, DE BUENA GANA ME GLORIARE MAS BIEN EN MIS DEBILIDADES, PARA QUE REPOSE SOBRE MI EL PODER DE CRISTO. POR LO CUAL, POR AMOR A CRISTO ME GOZO EN LAS DEBILIDADES, EN AFRENTAS, EN NECESIDADES, EN PERSECUSIONES, EN ANGUSTIAS; PORQUE CUANDO SOY DEBIL, ENTONCES SOY FUERTE”(2 Corintios 12:7-10).

Después de leer nuevamente el testimonio de aquel gran siervo de Jesucristo, un asunto nos debe quedar muy claro; y es el que Dios en su perfecta Soberanía no decidirá sanar a todas las personas de sus enfermedades. Pero, ¿por qué?

Nuestro Padre Celestial anhela, así como lo hizo Pablo, que los enfermos no se enfoquen en su ‘aguijón en la carne’, sino que ‘por amor a Cristo se gocen en sus debilidades’, perseveren en ser obedientes a Su Palabra y sirvan a Dios con todo su corazón dentro de sus posibilidades, ‘para que repose en ellos el poder de Cristo’. (Continuará)

Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”

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