¡Peleando la Buena Batalla!

Me atrevo a asegurar que no  puede existir un sólo Cristiano en la tierra que no haya leído en su Biblia, las  palabras del apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla…“. ( 2  Timoteo 4:7 )

Anteriormente, el mismo apóstol  había exhortado con voz de mando a Timoteo, su discípulo amado: “Pelea la  buena batalla de la fe…(1 Timoteo 6:12)

Me entristece profundamente  observar la debilidad de carácter que predomina en muchos Cristianos en la  iglesia de nuestros días.

Un día exclaman ¡Todo lo  puedo en Cristo, que me fortalece! y al otro amanecen derrotados por las  pruebas y adversidades. Otro día cantan ¡No hay Dios tan grande como tu!  y al siguiente son derrotados en la primera “batalla” que los desafíos de  la vida les presenta.

En cambio Pablo, el viejo  luchador por el evangelio de Cristo, previo a su martirio; nos dejó un legado  escrito, no ahogado en un “espíritu de cobardía“, sino exhalando  “poder,  amor y dominio propio( 2 Timoteo 1:7 )

George Washington, quien se  convirtiera el 4 de Febrero de 1789 en el primer Presidente de los E.E.U.U.;  como general ganó solamente dos batallas en la guerra de la revolución, pero ganó la última, la que más valor tenía para la causa que su persona defendía.

El ejército británico lo había  forzado a movilizarse vez tras vez, derrotándolo en cada una de las  confrontaciones. Pero, George Washington desde su juventud se había  caracterizado por ser un hombre de fé, convicción, compromiso y valor; virtudes que hoy “brillan por su ausencia” en el cuerpo de Cristo.

El 19 de Octubre del año 1781,  el general británico Charles Cornwallis entregando su espada a George Washington  se rindió diciendo: “Caballero, lo saludo, no sólo como gran líder de  hombres, sino como indómito caballero cristiano que no se da por vencido.” (Leadership,  The Economics Press, Fairfield, N.J.)

Desconozco con qué palabras  Jesús recibió a Pablo en el cielo, pero yo le hubiera dado la bienvenida de la  manera siguiente. “Siervo de Jesucristo, lo saludo, no sólo como gran líder  en pro del evangelio, sino como indómito guerrero cristiano que PELEO LA BUENA  BATALLA DE LA FE Y NUNCA SE DIO POR VENCIDO.

Gracia y Paz

Sergio

“Amigo de Jesús”

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