¿Quieres Recibir Una Herencia?

A mediados de la década de los  80′, recibí una carta de un tío en la cual me comunicaba que una parte de la  familia Perelli que vive en Córcega, una isla situada al sur de la Costa Azul  sobre el Mar Mediterráneo, deseaba saber si podíamos rendir nuestros intereses  legales en una propiedad en la que aparecían los nombres de mi abuelo, mi padre  y él. Siendo que mi abuelo y mi padre ya habían fallecido y yo era su único hijo  varón, legalmente tenía derecho sobre la propiedad en cuestión.

Mi abuelo en ocasiones, me había  mostrado fotografías de su niñez y juventud, acompañado de sus padres y hermanos  mientras todavía vivía en la isla, desde donde emigraría después de la Segunda  Guerra Mundial, primero a la Argentina para posteriormente radicarse en el  Uruguay. En una oportunidad que pudo viajar a visitar a su familia, desde allí  nos mandó una postal cuya imagen todavía llevo grabada en mi memoria.

Pero, nunca nadie me había dicho  que algún día recibiría “una herencia” en Córcega. Mi mente comenzó a  viajar imaginariamente; me llevó a interminables salidas y puestas del sol,  acompañado de un buen libro y un café en el balcón de una hacienda sobre una  colina, rodeada de viñedos y manzanales, y con una vista espectacular hacia el  Mar Mediterráneo.

Muy pronto tuve que volver a la  realidad y decidí como también lo hizo mi tío a renunciar a mi parte de la  heredad, con el fin de dejar a mis familiares que hasta el día de hoy  desconozco, seguir gozando de los beneficios de aquella propiedad.

Unas horas antes de que Jesús  fuera arrestado en el Jardín de Getsemaní por aquella compañía de soldados  romanos, que vino encabezada por Judas y un grupo de los principales sacerdotes  y de los fariseos; el Maestro compartió con sus discípulos algunos mensajes con  el fin de traer consuelo y esperanza a sus corazones y así prepararlos no solo  para los acontecimientos que terminarían en su crucifixión, pero también para el  tiempo en que después de su resurrección volvería a su Padre.

Uno de esos mensajes se  encuentra en Juan 14 en el cual Jesús les dijo: “No se turbe vuestro  corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la CASA DE MI PADRE muchas MORADAS (viviendas, N.V.I.) hay;… VOY PUES A PREPARAR UN  LUGAR PARA VOSOTROS…para que DONDE YO ESTOY, VOSOTROS TAMBIEN ESTEIS. “(vs. 1-3)

¡Qué preciosa promesa les dejó  Nuestro Señor a sus discípulos, que iba a la “casa de su Padre, a  preparar un lugar para ellos!” Pero, aquella promesa no era exclusiva  solamente para los doce, sino para todos aquellos que en todas las edades  murieron creyendo en Su nombre y en Su venida. Y la misma invitación, se ofrece  para todos los que todavía vivimos en el siglo presente. Jesús, concluyó su  pensamiento diciendo: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.” (vs.4)

Hoy, Jesús está en la “casa  de su Padre” esperando recibir la orden para venir a buscarnos y llevarnos a  ocupar esa “morada” que El ha “preparado” para cada uno de  nosotros.

 ¿Quieres recibir tu herencia?

En el Salmo 37, David nos  dejó cuatro características que deben poseer aquellos que desean recibir una “vivienda”  en la casa del Padre de Nuestro Salvador:

Los que ESPERAN en  Jehová, ellos HEREDARAN LA TIERRA “(vs.9)

La palabra “cavá”  en el original también  significa “aguardar” o “confiar” y en todos los casos que se usa  conlleva la connotación de “soportar pacientemente”. Por lo tanto, el  salmista nos exhorta: “No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas  envidia de los que hacen iniquidad. Guarda silencio ante Jehová, y espera en El. Espera en Jehová, y guarda su camino, y El te exaltará  para heredar la tierra.” (vs.1, 7, 34)

Los MANSOS HEREDARAN LA  TIERRA” (vs.11)

Los “mansos” escribió  Izaak Walton (1593-1683) son aquellos que “se encaminan hacia el reino de los  cielos, con humildad, con alegría y con un espíritu de contentamiento por todo  lo que Dios ha permitido y permite que ocurra en sus vidas.”

No es de extrañar que el mismo  Jesús incluyera en el Sermón del Monte a la “mansedumbre” como uno de los  rasgos principales que debe poseer el carácter de un verdadero hijo de Dios: “Bienaventurados  los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.”  (Mateo 5:5)

Asimismo, Dios les ha prometido  que mientras vivan aquí en la tierra “se recrearán con abundancia de paz.”

Los BENDITOS de El HEREDARAN LA TIERRA” (vs.22)

En la Nueva Biblia De Los  Hispanos, leemos este versículo de la siguiente manera: “Los que son “bendecidos”  por el Señor poseerán la tierra.”

Pablo, en el primer párrafo de  su carta a los Efesios daba gracias a Dios, porque “nos ha bendecido con toda bendición espiritual (en Cristo)…en quien  tenemos redención por Su sangre (y) el perdón de nuestros pecados según  las riquezas de Su gracia, que ha hecho abundar para con nosotros…” (1: 3,  7, 8) Y agregó que: “en El (Jesús) también ustedes, después de  escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de Su salvación, y habiendo  creído, fueron sellados en El con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es  dado como garantía de nuestra herencia (vs. 13, 14)

El apóstol, nos vuelve a  recordar que nuestra “herencia está garantizada” y que la recibiremos  cuando el Hijo del Hombre venga en gloria como Rey diciéndonos “Vengan  benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación  del mundo.” (Mateo 25:34)

Los JUSTOS HEREDARAN LA  TIERRA” (vs.29)

Diez versículos más adelante  David escribió: “La salvación de los justos es de Jehová.” (vs.39)

Nosotros no merecemos recibir  ninguna herencia celestial, porque Su Palabra claramente nos dice que “No hay  justo, ni aun uno” (Romanos 3:10); pero Dios acepta la justicia de Jesús y  de esta manera nos declara “justos” para que podamos vivir en nuestra “heredad  para siempre.” (vs.18 b, 29 b)

Hace ya más de veinte años que  decidí no aceptar una herencia terrenal; pero no voy a hacer lo mismo con  mi herencia en la casa de mi Padre.”

¿Quieres tu también recibir  una herencia?

Confía en Jehová, y haz el  bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate  asimismo en Jehová, y El te concederá las peticiones de tu corazón.” (vs.4,  5)

Gracia y Paz

Sergio

“Amigo de Jesús”

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