¡Ven Con Nosotros! Parte 2

¡Ven Con Nosotros!

Parte: II

En la primera parte de este artículo vimos que en la parábola de la fiesta de bodas, el rey representa a Dios, el hijo es Jesús y los invitados originales representan a la nación de Israel.

Sin embargo, debido a que Su pueblo rechazó al Mesías; esta acción motivó que Dios decretara que la invitación de “VENID A LAS BODAS“, se extendiera a las naciones del mundo gentil.

“Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados” (Mateo 22:10)

La invitación final tuvo como resultado que la fiesta de bodas se llenó de convidados; pero debemos prestar atención que entre la multitud había personas malas y buenas, detalle que es muy representativo de la iglesia en particular.

Anteriormente, Jesús había compartido otra parábola con sus discípulos, la cual comenzaba de esta manera: “El reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces…” (Mateo 13:47)

La predicación del Evangelio, trae como resultado que la iglesia que es el cuerpo de Cristo recoja toda clase de personas; pero es obvio que no todos son “buenos” y por lo tanto no son dignos de quedarse hasta el final de la fiesta de bodas.

“Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí un hombre que no estaba vestido de boda…Entonces el rey dijo a sus siervos: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 22:13)

Jesús nos advirtió claramente que hay personas en el seno de la iglesia que como aquel hombre no están vestidos apropiadamente y como consecuencia serán echados de la fiesta y no podrán ser partícipes del último brindis

J.Vernon McGee en su comentario acerca de este pasaje nos dice: “La invitación del Rey es para todos, pero existe un peligro de venir a la fiesta sin cumplir los requisitos del Rey. El vestido de boda es la justicia de Cristo la cual es absolutamente esencial para la salvación” (Los Evangelios, Mateo 14-28; página 106)

He tenido la gran bendición de ir a Cuba en más de una oportunidad a compartir en iglesias y conferencias en diferentes ciudades de la Isla. La primera vez que visité Cuba, se me advirtió que en todas las iglesias se infiltraban personas afiliadas al partido comunista pero que “se hacían pasar por Cristianos” y como parte del simulacro traían consigo Biblias, participaban de las alabanzas y habían aprendido la jerga de comunicación típica de un  creyente.

En realidad no me asombré con la información recibida, debido a que en el pasado, previo a mis viajes a China y Malasia; ya se me había advertido que ocurría algo muy similar a lo que ocurre en Cuba desde que Fidel Castro asumió el gobierno.

La situación es la misma en el cuerpo de Cristo, con la diferencia de que en Cuba existen personas comunistas que se hacen pasar por Cristianos y en las iglesias se congregan hombres y mujeres que son mundanos pero que simulan ser Cristianos.

La razón de tal lamentable condición es que no se han vestido con la justicia de Cristo y de persistir en su “juego de ser Cristianos”, serán echados de la fiesta porque al fin del siglo dijo Jesús: “saldrán los ángeles, y apartarán los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:49,50)

Doctrina de demonios predicada por espíritus engañadores se proclama en el mundo secular y aún en el de algunas iglesias; y es que todos se van a salvar sin la necesidad de aceptar la justicia de Cristo ofrecida por Su sacrificio expiatorio en la cruz del Calvario. Las parábolas de la red, del trigo y la cizaña y de la fiesta de bodas declaran todo lo contrario.

Las palabras conclusivas de Jesús siguen siendo tan válidas hoy como lo fueron hace dos mil años atrás: “muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14); pero aunque la realidad es de que no todos se van a salvar, esto no debe ser una excusa para no seguir invitando a malos y buenos a venir a la fiesta de bodas.

“El Espíritu y la Esposa dicen VEN. Y el que tiene sed, VENGA…” (Apocalipsis 22:17) y nosotros los seguidores de Cristo decimos: ¡VEN CON NOSOTROS!

Gracia y Paz
Sergio
Amigo de Jesús”

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