‘La Ley De La Vida”

La Ley De La Vida

Autor:

Sergio A. Perelli

Entre tantas de las expresiones idiomáticas que existen en los Estados Unidos, hay dos frases que las personas usan sarcásticamente: “Hay dos cosas seguras en éste país: la muerte y el pagar impuestos al Tío Sam”.

En términos genéricos estos acontecimientos como es en el caso de la muerte los hemos agrupado dentro de un código civil pero no oficialmente escrito y que titulamos: “Las Leyes De La Vida

Salomón hizo referencia a una de éstas “Leyes De La Vida” cuando escribió en el libro de Eclesiastés: “Porque los que viven saben que han de morir…” (9:5); así que cuando asistimos a un servicio fúnebre no es de extrañar escuchar que una persona le diga a otra: “Es La Ley De La Vida”.

Asimismo, desde que tengo uso de razón he escuchado de otra “Ley De La Vida”; de la cual no he encontrado ningún versículo de la Biblia para apoyarla.

En mi concordancia y bajo la palabra “hijo” no he encontrado ni un solo versículo ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento que diga: “Porque todos los padres saben que algún día sus hijos se irán de la casa…

Ni siquiera he encontrado al menos uno que pudiera “forzarlo” a decir: “Es la Ley De La Vida, que llegará un día en que nuestros hijos se irán de la casa”.

La respuesta es muy lógica para quienes entendemos el contexto cultural o social en tiempos Bíblicos.

Nunca fue el plan de Dios que los “hijos se fueran de la casa de sus padres”. La nación de Israel en su origen fue organizada en base a doce tribus cuyo liderazgo estuvo a cargo de cada uno de los doce hijos que Jacob tuvo con cuatro mujeres diferentes.

El comienzo del libro de Exodo confirma lo que he escrito en el párrafo anterior: “Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob, CADA UNO ENTRO CON SU FAMILIA” (1:1)

Y en el libro de Génesis, las separaciones que ocurrieron entre padres e hijos fueron ocasionadas porque un hombre o un grupo de hombres hicieron las cosas a su manera. Jacob se fue de la casa de su padre huyendo de su hermano Esaú a quien había engañado y José desaparece de permanecer junto a su padre por el complot de sus propios hermanos en contra de su persona.

La economía social de la nación de Israel en tiempos del Antiguo Testamento, dependía absolutamente de que las familias permanecieran juntas. En el campo de la Sociología a este tipo de sistema vivencial se lo conoce como: “La Familia Extendida”.

El fenómeno existencial de “La Familia Extendida” no es desconocido para la mayoría de los lectores, especialmente si somos hijos e hijas de descendientes indígenas, de españoles o de italianos, por mencionar algunos grupos de los que residieron originalmente en el territorio que hoy conocemos como América Latina o de aquellos que emigraron del Viejo Mundo.

La Revolución Industrial a mediados del Siglo XIX, fue quizás el primer detonante que produjera que los hijos e hijas de personas que estaban involucradas en la industria agropecuaria, decidieran mudarse del campo a la ciudad para estudiar en una universidad o explorar involucrarse en otras profesiones menos rigurosas como las que habían experimentado tener sus padres.

Pero fueron la Primera y la Segunda Guerra Mundial  las primeras causantes serias que motivaron que millones de Europeos pusieran sus ojos seriamente en los Estados Unidos de Norteamérica y fue entonces que hijos de familias que antes por tradición habían permanecido juntas, o matrimonios que todavía no tenían hijos o si los tenían eran todavía pequeños buscarían para sus vidas un porvenir mejor cruzando el Océano Atlántico; pero los padres en su gran mayoría no abandonarían su terruño.

El desarrollo de la historia de transición de una economía a otra es un poco más compleja, pero he tratado de la mejor manera posible de resumir cuatro semestres de mi Licenciatura en Sociología en dos párrafos; porque el mundo contemporáneo pasaría de “La Familia Extendida” a “La Familia Nuclear” que básicamente se define como un matrimonio, viviendo con sus hijos en su propia casa y no en la misma casa en que creció con sus padres.

Es posible que con el comienzo de “La Familia Nuclear” se originó también una frase que dice: “Casado casa quiere”; pero de esto no he encontrado ninguna evidencia que verifique la historicidad de lo que he escrito. (Continuará)

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